La República Checa reafirmó su dominio en el tenis femenino por equipos al imponerse por 2-0 a Ucrania y conquistar su duodécimo título de la Billie Jean King Cup, una cifra histórica que incluye los trofeos ganados durante la era de Checoslovaquia.
Lideradas por Karolina Muchová y la campeona de Wimbledon Linda Nosková, las checas no necesitaron disputar el partido de dobles en Shenzhen. Muchová marcó el rumbo con una contundente victoria por 6-2 y 6-3 sobre Anhelina Kalinina, antes de que Nosková sentenciara el campeonato con un trabajado triunfo por 6-3 y 7-6(5) ante Elina Svitolina.
El triunfo supuso un debut de ensueño como capitana para Barbora Strýcová, quien ya había ganado la competición como jugadora y ahora dirige a un potente equipo en el que también figuran Marie Bouzková, Kateřina Siniaková y la joven promesa Sara Bejlek.
«Para ser sincera, era un sueño que tenía, aunque nunca lo había dicho en voz alta», reconoció Strýcová durante la rueda de prensa posterior al partido. «Ganar primero como jugadora y ahora como capitana, al frente de un grupo increíble, es magnífico».
La imbatible Nosková lidera el camino hacia el título
Muchová atribuyó la semana perfecta del equipo al ambiente en el vestuario y prefirió disfrutar del momento antes que pensar en el próximo torneo de la WTA en Pekín.
«Tener al banquillo checo detrás de mí me dio muchísima energía», señaló Muchová. «Ahora solo quiero vivir el momento y disfrutar de la victoria de hoy. Quiero salir con las chicas y celebrarlo».
Nosková fue el principal sostén del equipo durante la fase final y terminó invicta, con un balance de 3-0 en individuales. Pese a la presión de cerrar una gran final contra una veterana como Svitolina, la adolescente mostró una notable serenidad.
«No estaba nerviosa en absoluto, algo que me pareció bastante extraño», explicó Nosková. «Cuando comenzó el partido, encontré rápidamente mi ritmo. No dejaba de repetirme que era un partido como cualquier otro, aunque sabía que estaba jugando por mi país».
Nosková también destacó el alivio de haber sellado la victoria sin tener que recurrir al desempate en dobles: «Me alegra mucho que nunca tuviéramos que jugar el dobles; siempre es la situación más estresante. Ganar el título es la guinda del pastel y ahora por fin podemos celebrarlo».
