La consecución del ansiado primer trofeo de Grand Slam en Roland Garros despojó a Alexander Zverev de un pesado lastre psicológico. A sus 29 años y asentado como el número dos del escalafón mundial, el gigante de Hamburgo habló con soltura en una entrevista concedida al creador de contenido Knossi, donde repasó el mapa táctico de sus enfrentamientos ante las leyendas que moldearon el siglo XXI y los dos jóvenes que hoy reclaman el cetro mundial.
La anatomía de la élite: Zverev despieza el enigma del 'Big Three' y la dictadura del N°1
A la hora de definir al rival de mayor exigencia global en su expediente, Sascha no dudó en señalar a Novak Djokovic, valorando el margen de victoria implacable que el serbio ostenta históricamente frente al resto del circuito.
“El rival más difícil al que me he enfrentado es Djokovic. En realidad, contra Roger Federer tengo una buena balanza... Él jugaba muy rápido, pero yo tenía la posibilidad de jugar más rápido que él, y eso no le gustaba; lo sabía. Tuve una táctica contra él que sabía cómo funcionaba. He ganado más veces contra él que he perdido”, dijo el germano.
“Contra Nadal, al principio de mi carrera, él era demasiado fuerte físicamente para mí... Me cansaba. Eso cambió cuando tuve 23 o 24 años; a partir de ahí le gané 3 o 4 veces seguidas. Y con Djokovic, él me ha ganado más veces, pero es que él ha ganado más veces contra todos”, añadió el jugador teutón.
Sinner vs. Alcaraz: La incomodidad contra la diversión
Al abordar el presente que dominan Jannik Sinner y Carlos Alcaraz, el germano estableció un claro contraste entre las dinámicas que experimenta en pista frente a cada uno. Respecto al transalpino, confesó la dificultad de medirse a un tenista que ha encadenado victorias consecutivas en sus cruces recientes.
“Sinner al principio me gustaba mucho para jugar, pero he perdido los últimos 7 u 8 partidos. Ha mejorado mucho, es muy constante y no te regala nada. Sientes que juegas todo el tiempo a remolque”, detalló sobre el italiano.
Una perspectiva opuesta a la que sostiene sobre sus batallas contra el murciano, marcadas por un intercambio de alternativas constantes como la durísima contienda de más de cinco horas sostenida en el Abierto de Australia.
“Contra Alcaraz me gusta mucho jugar. A veces pierdo, a veces gano, pero con él los partidos siempre son increíbles... Es muy divertido jugar contra él”, destacó el número dos del mundo.
El pánico en la Chatrier y la mística de los JJOO
Zverev admitió la colosal tensión que rodeó la jornada decisiva en París ante el italiano Flavio Cobolli. Consciente de que las bajas de Sinner y Djokovic le colocaban la obligación absoluta de coronarse tras conquistar títulos en todas las demás categorías (Masters 1000, ATP 500, ATP 250 y el oro olímpico), el germano definió la antesala como un proceso de alto estrés.
“Ese día, hasta que gané, no fue hermoso. Tuve mucho estrés, tenía mucho pánico... Sabía que la final era contra Flavio Cobolli, un jugador que tenía que ganar. Tengo 29 años, no sé cuántas oportunidades más iba a tener. Era lo que me faltaba”.
Pese al valor sentimental que representa estrenar su casillero en los Majors, Zverev reiteró que nada iguala la vivencia de colgarse una presea dorada olímpica en representación de su país. “He estado esperando mucho para ganar un Grand Slam y el oro llegó pronto, pero fue aún más especial. No sé por qué, pero el sentimiento fue más intenso... Cuando volví a casa me di cuenta de lo que significaba para toda la nación. Nunca había tenido ese sentimiento en un torneo de tenis”.
