Rafael Nadal construyó una de las carreras más brillantes de la historia del tenis, pero, según el director de su documental de Netflix, su mentalidad era muy distinta de la que muchos podrían esperar de un deportista que logró tanto.
Nadal se retiró del tenis profesional al término de la temporada 2024, poniendo fin a una trayectoria en la que conquistó 22 títulos de Grand Slam. El español quedará asociado para siempre al Abierto de Francia, donde levantó el trofeo en un récord de 14 ocasiones y solo sufrió cuatro derrotas a lo largo de toda su carrera en Roland Garros.
Sin embargo, sus éxitos no se limitaron a la tierra batida. Nadal completó el Grand Slam de carrera, ganó el oro olímpico tanto en individuales como en dobles y pasó más de 200 semanas como número uno del mundo.
A pesar de todos esos logros, Nadal rara vez afrontaba públicamente los partidos con la convicción de que la victoria estaba asegurada. Zach Heinzerling, director de la serie documental de Netflix sobre el tenista español, considera que ese fue uno de los aspectos más interesantes de su personalidad.
La mentalidad de Rafael Nadal, comparada con la de Michael Jordan
En declaraciones a Clay Tennis, Heinzerling comparó el enfoque de Nadal con el de Michael Jordan, considerado por muchos uno de los mejores jugadores de baloncesto y deportistas de todos los tiempos.
Mientras Jordan se hizo famoso por su enorme confianza y su personalidad competitiva, Heinzerling explicó que Nadal parecía afrontar la competición desde una perspectiva casi opuesta.
"He’s the eternal underdog with tremendous charm and warmth. A lot of Americans will say Michael Jordan is the greatest athlete of all time. Well, Michael Jordan lived with this unshakable self-confidence that made him always think, 'I’m going to win,' and that confidence made him better.
ADVERTISEMENTNadal has the opposite approach: 'I don’t think I’m going to win. In fact, I think I can lose and I’m going to deeply respect my opponent and assume that he’s going to play well so that I can raise my level of play.'
There’s something about this anti-Jordan mentality, contrary to the usual American way, that I found very interesting. And, personally, I identified much more with that mentality.
Not the kind of thinking that assumes I’m the best and fuels that arrogance, but the one that starts from the opposite premise and understands that if I can improve and give everything I have, maybe I have a chance.
This mentality is very appealing and everyone who worked on the project was captivated by his way of being, Rafa’s 'zen' nature. He’s different; he’s a charismatic guy." he said, as translated.
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Esa mentalidad estuvo presente durante toda la carrera de Nadal. Incluso cuando llegaba a Roland Garros como el gran favorito, el español hablaba habitualmente del peligro que representaba su próximo rival, en lugar de dar por hecho que conseguiría una nueva victoria.
Su manera de afrontar la competición también ayuda a explicar por qué Nadal quedó tan estrechamente ligado a la lucha hasta el último punto. El exnúmero uno del mundo superó una y otra vez partidos muy complicados, en los que la derrota parecía posible, y su capacidad para mantenerse competitivo bajo presión se convirtió en uno de los rasgos definitorios de su carrera.
La mentalidad de Nadal también marcó su rivalidad con Federer y Djokovic
Nadal pasó buena parte de su carrera compitiendo contra Roger Federer y Novak Djokovic, dos jugadores que apenas le dieron margen para acomodarse a sus propios éxitos.
Su rivalidad con Federer produjo algunos de los mejores partidos de la historia del tenis, incluida la final de Wimbledon de 2008, que Nadal ganó en cinco sets. Djokovic se convirtió después en otro desafío mayúsculo: el serbio y Nadal llegaron a enfrentarse 60 veces en el circuito ATP.
Nadal terminó con un balance desfavorable en sus enfrentamientos directos contra Djokovic, mientras que mantuvo la ventaja frente a Federer. La presencia de ambos hizo que, incluso durante algunas de sus mejores temporadas, normalmente hubiera otra leyenda del tenis entre Nadal y un nuevo título de Grand Slam.
Eso pudo hacer que su enfoque prudente fuera aún más valioso. En lugar de considerar su reputación o sus logros anteriores como una garantía de éxito, Nadal se centraba constantemente en lo que todavía debía hacer para ganar el siguiente partido.
Su carrera también estuvo marcada por varios problemas físicos de gravedad. Nadal sufrió lesiones en las rodillas, el pie, la muñeca, la musculatura abdominal y la cadera en distintas etapas, y los últimos años de su trayectoria fueron especialmente duros desde el punto de vista físico.
Aun así, continuó regresando. Uno de los mejores ejemplos se produjo en 2022, cuando Nadal llegó al Abierto de Australia después de haber disputado muy poco tenis durante los meses anteriores. Terminó conquistando el torneo tras remontar dos sets en contra frente a Daniil Medvedev en la final.
Unos meses después, añadió su decimocuarto y último título de Roland Garros pese a sufrir un problema crónico en el pie.
