Ni siquiera necesita saltar a la pista para seguir haciendo historia. Novak Djokovic acaba de asestarle un golpe definitivo al legado de Roger Federer en el Australian Open, desbloqueando una marca que parecía eterna en Melbourne Park.
El destino parece empeñado en allanarle el camino a la gloria eterna a Novak Djokovic. En una jornada marcada por la incertidumbre, el abandono de Jakub Mensik por lesión no solo le dio al serbio el pase directo a los cuartos de final, sino que le otorgó el billete hacia un nuevo olimpo: Nole ya es el tenista con más presencias en cuartos de final en la historia del Australian Open.
Con esta clasificación, el balcánico suma 16 presencias entre los ocho mejores del torneo, superando las 15 que ostentaba Roger Federer. Es un zarpazo directo al corazón de la nostalgia, desplazando a "Su Majestad" de un trono que ocupó con orgullo entre 2004 y 2020.
El "Veneno" en los Datos: Un 100% de Efectividad que Asusta
Lo de Djokovic en Australia no es solo longevidad, es una dictadura deportiva. Desde que alcanzó sus primeros cuartos en 2008 —año en que levantó su primer trofeo ante Tsonga—, el serbio ha convertido la Rod Laver Arena en el patio de su casa. De las 15 ocasiones previas en las que llegó a esta ronda, solo en tres quedó fuera de las semifinales, una estadística que debería hacer temblar a Carlos Alcaraz y compañía.
Tal vez te interese: Carlos Alcaraz lanza un dardo letal a sus rivales en el Australian Open: "Van a tener que sudar"
¿El Fin de la Era Federer? Un Triunfo más para el KO Final
Pero el hambre de Djokovic no se detiene aquí. Ahora mismo, el serbio comparte con Federer el récord de más partidos ganados en Melbourne, con 102 victorias. Si "El Rey de los Récords" logra imponerse en su próximo compromiso de cuartos de final, no solo se meterá en semis, sino que dejará al suizo en el espejo retrovisor para convertirse en el hombre con más triunfos en la historia del certamen.
La leyenda se agiganta, los récords caen como piezas de dominó y el mensaje para la Next Gen es claro: para bajar a este Djokovic, hace falta algo más que tenis; hace falta vencer a la historia misma.
