El regreso de Carlos Alcaraz al ATP 500 de Tokio carga con un doble significado para el tenista español. En el plano puramente competitivo, el murciano pisa el cemento japonés con la misión de revalidar la corona obtenida en la edición 2025, donde venció a Taylor Fritz. En el apartado físico, cada partido representa un examen directo para evaluar el rodaje de su muñeca derecha tras la inactividad que condicionó su temporada previa.
Antes de saltar a la pista para cruzarse con el estadounidense Alex Michelsen, el número uno ibérico pasó por la sala de conferencias para apagar los rumores sobre molestias persistentes en su brazo y fijar una postura inflexible ante la corriente que busca modernizar los Grand Slams mediante el recorte de sus partidos.
"La muñeca mejora cada día", aseveró Alcaraz ante los medios internacionales, transmitiendo sosiego a su entorno técnico y dejando claro que el proceso de adaptación tras el parón marcha según los tiempos médicos previstos.
La mística de los cinco sets frente a las propuestas de reforma
El choque de visiones sobre el futuro del tenis profesional ha sumado un capítulo determinante. Mientras figuras como Novak Djokovic plantean alternativas como sets cortos a cuatro juegos sin ventaja para acelerar el ritmo televisivo, o dirigentes como Andrew Abdo abren la puerta a revisar el formato en las rondas iniciales del Open de Australia, Alcaraz cerró la puerta a cualquier intento de devaluar la máxima categoría.
Carlos Alcaraz is completely AGAINST changing the format to best of 3 in Grand Slam tournaments. pic.twitter.com/2c0ygUmMRQ
— José Morgado (@josemorgado) September 30, 2026
Para el pupilo de Samuel López, reducir la exigencia en los cuatro torneos 'Major' atentaría contra la identidad histórica que consagra a los campeones.
"Rechazar el formato al mejor de cinco sets significaría matar el legado de los Grand Slams", enfatizó el español, argumentando que la resistencia física, la profundidad táctica y la capacidad de remontar duelos de tres o cuatro horas representan la esencia diferenciadora frente a los torneos del circuito regular.
El escudo del campeón: Por qué la larga distancia beneficia a los elegidos
Detrás del respaldo de Alcaraz a la tradición reside también una realidad tenística evidente: la distancia de cinco parciales protege la jerarquía de los máximos dominadores del circuito. Tanto para él como para Jannik Sinner, disputar tres de cinco sets amplía el margen de maniobra para corregir un inicio adverso, ajustar la estrategia y hacer valer un fondo físico superior frente a rivales de menor ranking.
En un encuentro al mejor de tres parciales, la volatilidad aumenta y un tenista de segunda línea puede propinar una sorpresa aprovechando apenas un par de lapsos de desconexión del favorito. En cinco mangas, el desgaste y la consistencia terminan por inclinar la balanza hacia las raquetas de mayor catálogo.
Aunque Alcaraz ha sido firme en pedir soluciones para los horarios intempestivos que concluyen de madrugada, marca una línea divisoria infranqueable: el calendario debe ordenarse sin sacrificar la prueba suprema de resistencia que le da sentido a la gloria en los Grand Slams.
¿Estás de acuerdo con Alcaraz en mantener los partidos al mejor de 5 sets en los Grand Slams?
