El paso de Carlos Alcaraz por la Laver Cup 2026 sigue dejando pasajes de altísimo nivel tenístico e introspección profesional. Tras sellar un trabajado triunfo ante el estadounidense Taylor Fritz en un duelo de enorme intensidad y velocidad de pelota, el murciano compareció en sala de prensa para desglosar sus sensaciones, el proceso de reacondicionamiento físico que atraviesa tras el US Open y las dinámicas tácticas que vivió en el banquillo.
"Van saliendo cositas": Alcaraz triunfa en la Laver Cup y analiza su estado físico
El pupilo de Samuel López viene de gestionar con cautela sus cargas de trabajo después de la exigencia acumulada en Nueva York, combinando días de descanso absoluto con bloques de preparación en gimnasio y pista.
"La semana y media o las dos semanas que tuve después del US Open fueron muy importantes para mí. Estuve casi una semana sin tocar la raqueta para recuperar bien el cuerpo después de unos partidos tan exigentes físicamente... Así que ahora mismo estoy volviendo poco a poco a mi ritmo normal, a mi nivel normal, tanto en el tenis como físicamente", explicó Alcaraz sobre su planificación reciente.
Las "cositas" físicas y la búsqueda del pico de forma
Aunque el número uno español se muestra satisfecho con la respuesta de sus golpes y la efectividad de ciertos retoques tácticos en el servicio —modificaciones que ha preferido mantener bajo reserva—, no oculta que el ritmo de alta competición siempre exige un margen de adaptación al cuerpo.
"Físicamente me encuentro muy bien, pero obviamente, cuando juegas muchos partidos intensos, van saliendo cositas. Creo que es normal y poco a poco vamos puliendo eso para ir estando mejor. Así que esperemos que para la gira asiática ya estemos a un nivel muy, muy alto, tanto tenístico como físico", remarcó el de El Palmar.
El aporte táctico de Casper Ruud y la gestión del espectáculo
Uno de los puntos más jugosos de la comparecencia fue la revelación sobre el diálogo fluido en el banquillo del Equipo Europa, donde Casper Ruud ejerció un rol clave al aconsejarlo en momentos de alta tensión táctica.
"Desde fuera, él estaba viendo el partido de una manera totalmente diferente a como lo estaba viendo yo. Me decía que tenía que ser más positivo porque estaba jugando mejor que él, tenía mejores golpes que él, así que tenía que jugar inteligente, no jugar demasiado y tratar de entrar en el ritmo", confesó el ibérico sobre las indicaciones del noruego.
Ese aporte externo sirvió para que el murciano moderara su tendencia natural a buscar el golpe vistoso cuando las condiciones de la pista no lo requerían:
"A veces busco el golpe más difícil, a veces el más bonito para la gente, y otras veces tampoco es necesario llegar a ese punto... Al final, no hay que jugar siempre a lo grande ni buscar siempre el golpe por encima de lo que necesita el punto", concluyó con madurez.
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