Muchos tenistas llegan al circuito profesional con grandes aspiraciones.
Soñaban con conquistar títulos de Grand Slam, alcanzar el número uno del mundo y disfrutar de largas carreras, pero para lograrlo también es importante mantener la paciencia, la confianza y la perseverancia.
Alexandra Eala apenas tiene 21 años, pero son muchos los que vaticinan una carrera brillante para la filipina. Su talento es uno de los motivos, aunque el enorme respaldo que recibe de los aficionados filipinos también la ha convertido en una de las jóvenes más seguidas del circuito WTA.
Eala ha ascendido con rapidez en la clasificación y ya ocupa el puesto número 18 del mundo. Llega al US Open con mucha más atención que hace un año y con unas expectativas también mayores.
Sin embargo, cuando le pidieron que mirara diez años hacia el futuro, Eala no habló de una cantidad concreta de títulos de Grand Slam ni de una determinada posición en el ranking. Su respuesta fue mucho más sencilla.
“In ten years, I’d be satisfied if I gave my best and had fun while doing it,” Eala said.
Eala siempre se ha tomado el tenis muy en serio
Antes de hablar sobre los próximos diez años, la joven filipina recordó los comienzos de su historia en el tenis.
“Well, I’ve always been so serious about tennis, and I’ve loved tennis for the longest time, and I think when I started playing, it was already very rigorous, so I had a lot of hours, even at a very young age,” Eala said.
“So it was always kind of professional for me. And I never really saw myself doing anything else, and luckily, the results came quite early and at a good time.”
Esos resultados han llegado a mayor velocidad durante las dos últimas temporadas. Eala se convirtió en la primera filipina en entrar en el top 20 tras conquistar el título de Washington a comienzos de este mes. Apenas hace falta explicar la cantidad de reacciones positivas que ha generado su éxito, no solo en Filipinas, sino también en todo el mundo.
Su camino hacia ese trofeo no fue sencillo. Derrotó a Zheng Qinwen, Leylah Fernandez, Elina Svitolina, Naomi Osaka y Jessica Pegula, varias de ellas con experiencia en finales de Grand Slam o con pasado entre las diez mejores del ranking.
La zurda alcanzó los octavos de final en Wimbledon este verano. Durante esa trayectoria derrotó a la vigente campeona, Iga Swiatek, y volvió a hacer historia para el tenis filipino. Vencer a jugadoras de ese nivel aporta, sin duda, la confianza necesaria: ese momento en el que una deportista se da cuenta de que puede competir con las mejores del mundo.
La joven tenista nunca ha ocultado su fuerte vínculo con Filipinas, el país en el que nació y donde dio sus primeros pasos en este deporte.
Eala ha subrayado en repetidas ocasiones lo mucho que significa para ella representar a su país.
“For me to be able to represent the Philippines in Wimbledon, and in the biggest stages in the world, it means so much to me,” she said during Wimbledon.
Su ascenso también ha generado una mayor presión. Los aficionados siguen sus entrenamientos, las banderas filipinas aparecen en los torneos de todo el mundo y sus partidos reciben una gran atención en las redes sociales.
El US Open es otro gran torneo en el que los seguidores esperan mucho de ella. El año pasado, Eala remontó un 5-1 en el set decisivo para derrotar a Clara Tauson y se convirtió en la primera tenista filipina de la Era Open en ganar un partido individual del cuadro principal de un Grand Slam.
Greg Rusedski espera mucho de Eala
El exfinalista del US Open Greg Rusedski es uno de los expertos que cree que Eala puede dar un gran paso adelante en Nueva York.
El antiguo número cuatro del mundo habló de sus resultados, su mentalidad y sus opciones en el US Open. A su juicio, la filipina ya posee algo que no se puede enseñar fácilmente.
“I wouldn’t be surprised if she’s in the quarters or semis. She’s that good. I think the mentality is second to none,” Rusedski said on his Off Court With Greg Rusedski podcast.
“I look between the ears, having coached and worked on tour in the men’s and the women’s, the most important thing, cause everybody can play, but it’s a swagger, it’s the belief, it’s in between the ears, it’s the intensity.”
Rusedski fue aún más lejos al explicar qué es lo que más le gusta de la jugadora de 21 años.
“She goes tick, tick, tick, tick, tick in all boxes. I mean, she must be a dream to work with, so as a coach and as somebody who watches, she is special, and I think she could have a deep run, and I would be surprised if she doesn’t get into the quarters. She’s that good.”
El británico también considera que Eala disfruta de la atención que acompaña a los partidos en las pistas más importantes.
“I think she loves the big stage, there’s certain players who love walking on Arthur Ashe Stadium, who like to play on the big stadiums, who want to be on the big stadiums.
“That’s what I feel with Eala; that she wants to be there, and she will get her success because of all the work she does.”
