La ley de Kostyuk en Madrid: Un muro de principios ante el saludo prohibido

by Leonardo Gil
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La ley de Kostyuk en Madrid: Un muro de principios ante el saludo prohibido
© Cuenta X Mutua Madrid Open / Uso justo

El tenis es un arte, pero para Marta Kostyuk, también es una trinchera. La ucraniana ha desembarcado en las semifinales del Mutua Madrid Open 2026 convertida en una fuerza de la naturaleza. No es solo la tenista que encadena diez victorias consecutivas en la gira de tierra batida; es la mujer que ha decidido que su raqueta sea el altavoz de un pueblo que no olvida. Mañana, la arcilla de la Caja Mágica arderá bajo un duelo que trasciende lo deportivo.

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La metamorfosis de una guerrera

A sus 23 años, la madurez ha golpeado la puerta de Kostyuk con la contundencia de sus golpes de fondo. Aquella jugadora que se dejaba arrastrar por el torbellino de sus emociones ha dado paso a una estratega gélida y eficiente. “Envejecer ayuda mucho, aunque llevo muchos años con terapia. Siempre quise cambiar mi perspectiva del tenis, para mí siempre fue muy emocional, gastaba mucha energía”, confiesa la ucraniana sobre un proceso de sanación que hoy da sus frutos en la pista.

Esa estabilidad emocional es la que le ha permitido navegar el viento y el frío madrileño para plantar bandera en su primera semifinal de un WTA 1000 sobre tierra. “Ahora lo hago mucho mejor que antes, lo manejo todo mejor, así que tampoco pienso que la confianza venga de ganar muchos partidos. Es una combinación de varias cosas”, sentencia con la autoridad de quien ha descendido a sus propios infiernos para reescribir su narrativa.

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El veto sagrado: Por qué no habrá saludo

Sin embargo, el voltaje de esta semifinal ante Anastasia Potapova (ahora bajo bandera austriaca) alcanza su punto máximo fuera de las líneas blancas. Kostyuk, firme en su código de honor, ha dejado claro que el protocolo del apretón de manos seguirá congelado. Para ella, el cambio de pasaporte no es un salvoconducto si no va acompañado de una postura humana clara.

“La única persona a la que le doy la mano es a Daria Kasatkina porque, no solo cambió su pasaporte, también dijo abiertamente que no apoya la guerra y todas esas cosas. Esta es la razón por la que yo y otras chicas tomamos la decisión de estrecharle la mano, puramente por respeto”, explica la ucraniana con una honestidad que estremece.

El muro que Kostyuk ha levantado contra aquellas jugadoras que no se han pronunciado sigue intacto. “Hubo otras jugadoras que cambiaron su nacionalidad, pero ninguna se ha expresado públicamente en contra de la guerra, no dijeron nada para apoyar al pueblo ucraniano. Así que para mí esto no cambia”.

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Una batalla por la historia

Mañana, la red no será un lugar de encuentro, sino la frontera de un conflicto que el tenis no ha podido ignorar. Kostyuk llega emocionada por “explorar el proceso de ese partido”, pero el mundo del deporte estará mirando mucho más allá del marcador. Es la lucha por una final, sí, pero es sobre todo la resistencia de una jugadora que se niega a normalizar el silencio.

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Marta Kostyuk
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