EXCLUSIVA: La nueva esperanza del tenis mexicano va por todo


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EXCLUSIVA: La nueva esperanza del tenis mexicano va por todo

En plena crisis del deporte blanco mexicano, aparece una nueva ilusión para poder soñar con volver a contar con un representante en el Top-100 de la ATP. A sus 23 años de edad, Gerardo López Villaseñor ya es el mejor singlista del país.

El tenista jalisciense no pierde el tiempo y tras su primera campaña como profesional decidió unirse a la Academia de Nicolás Guizar en la Florida, donde trabaja con el firme objetivo de corregir los defectos en su juego que le permitirán aspirar a cumplir con sus metas.

En Acapulco disputó su primer torneo ATP y aunque cayó ante el estadounidense Steve Johnson las sensaciones fueron positivas, lejos de reflejar los más de 500 sitios que había entre ambos en el ranking varonil.

Previo a su siguiente gira por el país con los Challengers, López Villaseñor atendió al Diario de los Deportistas. -¿Cómo viviste tu primera experiencia en un torneo ATP? Jugar en Acapulco es una experiencia única.

Es un sueño hecho realidad, por el público a favor, se escuchaba mucho el viva México, y enfrentar a los mejores del mundo. Fue muy similar a lo que se vive en la Copa Davis, aunque el nivel es más elevado.

-¿Qué significó para ti recibir el ‘wildcard’ del Abierto de Acapulco? Son pocos los jugadores mexicanos que han llegado a jugar en este nivel. Tener la oportunidad de recibir la invitación por ser uno de los mejores de México me hace muy afortunado.

Desde niño entras a este deporte con sueños como el poder jugar un ATP, los Grand Slams, enfrentar a las grandes estrellas como lo son Federer o Nadal. Estoy agradecido con los organizadores del AMT por la oportunidad, enfrenté a uno de los mejores 40 del mundo, ya lo conocía, tenía confianza que iba a ser un partido muy competitivo por cómo me sentía física y técnicamente.

Al final fueron detalles los que cambiaron el rumbo del partido. Tuve oportunidades y me doy cuenta que en un futuro puedo competir en este nivel. -Con más de 500 lugares de diferencia entre tú y Steve Johnson, ¿qué diferencias encontraste con respecto a tu rival? La verdad es que no tanta.

Se debe a que yo estuve cuatro años en la Universidad en Estados Unidos, y la escuela es muy demandante. Casi no jugué profesional, y el año pasado no tuve un equipo de trabajo que me guiara, es muy difícil estar dentro de los mejores 100 del mundo con tus propios méritos.

Debido a eso, apenas llevo un año como profesional donde he demostrado tener un gran nivel, me faltan ajustes, trabajar, pero puedo llegar a jugar bien a este nivel. -Eres el mejor singlista del país, ¿esa condición te genera más responsabilidad? La responsabilidad pasa por ser un ejemplo para los niños.

Los demás quieren ser mejor que tú, por las oportunidades que hay, ahí se siente un poco de presión. El tenis mexicano ha caído, sobre todo en los singles, pero estoy listo para cumplir con estas responsabilidades.

-Como parte del fogueo profesional, ¿qué tan importantes son los torneos organizados por Mextenis para los talentos del país? Es lo que nos mantiene jugando tenis. El saber que tenemos la oportunidad de jugar en casa ante los mejores del mundo.

México no tiene un jugador top-100 y sé que por nivel puedo estar ahí, eso me da la oportunidad de obtener los ‘wildcards’ en los ATP y Challengers. Los mexicanos somos afortunados, no todos los países tienen eso, y debemos aprovecharlo.

-A México le urge un nuevo referente en el tenis… Claro, pero faltan muchas cosas. La principal es la falta de un guía. Deben agarrar a una de serie de jugadores desde los 13, 14 años, con un coach todo el tiempo a su lado.

Es un deporte muy caro que un jugador mexicano no lo puede hacer sólo para estar en el top-100. En México no existe ese líder, la Federación no me apoya económicamente, lo hace únicamente con ‘wildcards’, y tengo que jugar en la AMTP para costearme mis giras.

No sé cómo fue en el pasado, cuando estaba Leo Lavalle, Agustín Moreno y compañía, pero el tenis ha cambiado. Al tenista mexicano le recomiendo que se vayan a la Universidad y apuesten por su futuro.

-¿En qué sueñas a tus 23 años de edad? Quiero jugar todos los Grand Slams, necesito meterme al top-100 y es un sueño que puede ser realidad. En este 2019 quiero mantenerme como el número uno de México, bajar a los top-300 y poder colarme a las ‘qualys’ de torneos ATP.

El año pasado superé mis expectativas. En mi primer año como profesional conquisté mi primer Future, conseguí mi primera victoria en la Copa Davis, califiqué y superé una ronda en Challenger.

A estas alturas estoy contento por mis resultados, motivado y con ganas de seguir metiéndole a este deporte. -Ya con tu nuevo equipo de trabajo, ¿cuáles son los puntos que estás trabajando en tu juego? Los cambios más grandes fueron en el saque, que tengo que rotar un poco más la cadera.

Cuando llegué sacaba alrededor de 122 millas por hora, y en un mes de trabajo lo subí a 134. Ese fue un cambio bueno, también el revés, ahora busco jugarlo más pesado. Físicamente debo mejorar muchísimo, los jugadores top me llevan bastante, ellos tienen las piernas más fuertes, son más ágiles, me desgasto más rápido que ellos. En eso me estoy enfocando.