Stefanos Tsitsipas pasó casi toda su carrera profesional con su padre, Apostolos, en su banquillo técnico, aunque su relación no siempre fue sencilla.
Apostolos ayudó a su hijo desde pequeño y estuvo a su lado cuando Tsitsipas alcanzó el número 3 del mundo, ganó las ATP Finals y disputó las finales de Roland Garros y el Abierto de Australia. Sin embargo, la mezcla de los papeles de padre y entrenador también generó momentos difíciles a lo largo de los años.
Tsitsipas puso fin oficialmente a su colaboración como entrenador por primera vez en agosto de 2024, después de perder ante Kei Nishikori en Montreal. El griego admitió que había hablado mal a su padre tras el partido y posteriormente se disculpó, aunque también afirmó entonces que quería que Apostolos volviera a ser “a father, and only a father.”
Más adelante, el tenista griego probó una dirección diferente y trabajó durante un tiempo con el ex campeón de Wimbledon Goran Ivanisevic. La asociación no duró y Tsitsipas terminó regresando junto a su padre. A comienzos de este año, reconoció que despedir a Apostolos había sido difícil por todo lo que habían conseguido juntos y por los sacrificios que su padre había hecho por su carrera.
Antes de Wimbledon, este verano llegó otro cambio. Tsitsipas volvió a poner fin a su relación profesional con Apostolos y, esta vez, dejó entrever que la decisión era definitiva. Thomas Perrin, miembro de la Mouratoglou Academy, se convirtió en su entrenador principal, mientras que Patrick Mouratoglou también participa en el proyecto en calidad de asesor.
Los resultados ya han dejado un dato positivo importante. Después de caer en la segunda ronda de Wimbledon, Tsitsipas conquistó el título en Gstaad, su primer trofeo ATP en 16 meses. Desde entonces, ha regresado al Top 50 y afrontó Cincinnati como número 49 del ranking.
Tsitsipas quiere escuchar más a su nuevo entrenador durante los partidos
Tsitsipas inició su participación en el Cincinnati Open con una victoria por 7-6(4) y 7-5 ante Valentin Royer, un resultado que le citó en la siguiente ronda con Felix Auger-Aliassime.
Después del encuentro, el jugador de 28 años fue preguntado por la relación que está construyendo con Perrin y por las diferencias que percibe en este nuevo modelo de trabajo.
“Thomas, we’re still getting to know each other,” Tsitsipas said.
“I’m used to a very different method of coaching where it’s pretty much every single point, so it does feel sometimes a bit foreign, but obviously it’s a normal thing, and I just need to adapt to it myself.”
Después de años con su padre implicado constantemente desde el banquillo, Tsitsipas admitió que en ocasiones quiere recibir más información de Perrin durante los partidos.
“Sometimes, I do exchange thoughts, and even like verbally, I do talk to Thomas during a match because sometimes I feel like I’d like to hear a bit more.
“But yeah, we’re adapting to each other. He’s listening. He’s very open-minded and I love that about him.”
El antiguo número 3 del mundo también valora la dirección que Perrin quiere dar a su tenis.
“He has a very good vision of where my game deserves to be and how I need to be playing and certain things that I’ve observed from the past, which is probably being a little bit too passive and too nice.
“Just trying to like change that a little bit. Patrick has also been part of our team. We talk with him almost on a daily basis, so Thomas and Patrick so far have been a very good dynamic in our team.”
Tsitsipas considera que la comunicación será clave en su intento por acercarse de nuevo al nivel que le convirtió en uno de los mejores jugadores del mundo.
“Communication is the most important form of trying to get to perfection with my game,” he said. “I need communication to evolve.
Yes, it’s about the wins, but it’s also not about the wins. It’s about actually getting better and seeing myself on a different tune of my game.
I’d like to be more offensive. I’d like to see myself take my chances a little bit more and not park too much behind the baseline and wait for what’s going to happen there.”
Estas palabras coinciden con lo que Tsitsipas declaró después del torneo de Montreal a comienzos de este mes. El griego admitió que el cambio de entrenador probablemente debería haberse producido antes y describió a Perrin y Mouratoglou como personas de su confianza.
Perrin cree que Tsitsipas puede volver a luchar por los Grand Slam
Perrin también se ha mostrado positivo sobre lo que espera de esta colaboración.
“He really has the will to get back to the highest level, and I 100% believe he can do it, otherwise I wouldn’t be here,” Perrin said earlier this month.
“He is committed, receptive, and physically, his back is fine. There are many things to put back in place gradually, and that’s what we’re working on.”
El técnico francés no quiere cambiarlo todo de inmediato. Ha identificado el saque y la derecha de Tsitsipas como dos de sus principales fortalezas, sobre las que pueden construir el nuevo proyecto, mientras que la mejora de su juego desde el fondo de la pista es otra de las prioridades.
“Finding his baseline game again will help him regain confidence and set up other areas of work,” Perrin explained.
Tsitsipas todavía está lejos de la posición del ranking que ocupó en el pasado, pero el título de Gstaad y su regreso al Top 50 han proporcionado al nuevo equipo una base sobre la que trabajar. Su próximo desafío llegará en Cincinnati, antes de que toda la atención se centre en el US Open y en la parte final de la temporada.
