Padre golpea a su hija tenista y no se arrepiente: informe de la Fiscalía



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Padre golpea a su hija tenista y no se arrepiente: informe de la Fiscalía

Las imágenes de la brutal agresión perpetrada por un padre irresponsable contra su hija durante un entrenamiento de tenis han reavivado el debate sobre la capacidad del deporte para difundir los valores del respeto y la solidaridad.

Un fenómeno social que debería transmitir mensajes de paz y libertad a los niños, pero que a menudo choca con las aspiraciones y deseos de los padres y de los gestores improvisados. El episodio en cuestión tuvo lugar en un centro deportivo de Belgrado -los protagonistas son de origen chino- y fue hecho público por Igor Juric, un entrenador que siempre ha estado comprometido con la lucha contra el abuso de menores.

Juric publicó el video en su cuenta de Twitter denunciando el incidente. En el vídeo se puede identificar a un hombre que golpea a una joven con violentas patadas y bofetadas. El individuo, que resultó ser el padre de la joven atleta, agarró después a su hija por el pelo antes de tirarla al suelo y darle una patada.

El padre que golpeó a su hija cree que hizo lo correcto

La policía serbia intervino rápidamente y detuvo al hombre, que fue citado en la Fiscalía General de Belgrado para dar su versión de los hechos.

Según las informaciones publicadas en los principales periódicos serbios, el hombre, identificado con las iniciales WL, justificó su comportamiento aludiendo a la cultura china y a la conducta de su hija, a la que "acusó" de no entrenar adecuadamente.

En la prensa local se puede leer: "El padre justificó sus acciones diciendo que su hija se negó a seguir entrenando el día de la carga y que por eso quería devolverla a la cancha. Todo ello mientras subraya que no era su intención herirla y que, por tradición, las jerarquías deben respetarse en China.

Cree que hizo lo correcto porque está permitido en China" Por ello, el hombre no mostró signos de remordimiento o tormento y ahora se enfrenta a una pena de prisión de dos a diez años. La fiscalía tendrá que confirmar los graves cargos de violencia doméstica.