Pedro Martínez: Tengo la sensación de que este año he dado el callo



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Pedro Martínez: Tengo la sensación de que este año he dado el callo

La trayectoria de Pedro Martínez (Alzira, España; 1997) ha tomado un ritmo notable en el vestuario del ATP Tour. A sus 23 años, el levantino se ha instalado en el Top 100 del FedEx ATP Rankings, poniendo una base sólida de trabajo para convertirse en uno de los principales valores de futuro del tenis español.

Un jugador tan fiero sobre la pista como cercano fuera de ella, intenta cerrar con fuerza una interesante una temporada 2020 El jugador valenciano conversa con ATPTour.com desde las instalaciones de Puente Romano, el recinto que alberga el AnyTech365 Marbella Tennis Open y en el que compite como segundo cabeza de serie.

A orillas de la Costa del Sol, apenas a unos metros del Mar Mediterráneo que le ha visto crecer, Martínez reflexiona sobre una carrera que ha comenzado a tomar velocidad en el circuito. Los pasos van en la buena dirección.

Este año ha sido muy bueno. Ahora mismo, yo no siento una obligación de ganar pero he llegado a un punto en el que necesito hacer buenos torneos para sumar puntos. Hay una cosa que tengo clara: para sumar en los Challenger necesito llegar a las rondas finales.

Es una situación que me está obligando a venir y cumplir día a día. He aprendido a trabajar paso a paso e intento mirar solamente mi próximo partido. Yo sé que cada día es muy complicado en el circuito, y a un partido el ranking no te va a dar ninguna victoria.

Yo eso lo tengo muy claro. Estoy en un buen momento y he conseguido algo que no tenía: que me vean duro sobre la pista, que sepan que voy a pelear cada punto del partido. Hasta el final me voy a mantener sin regalar nada.

He conseguido que al rival le cueste algo más afrontar el partido. En algún torneo ya eres el jugador a batir. Por ejemplo, en una semana como la de Marbella puedo tener esa sensación. Sé que si quiero avanzar en mi carrera tengo que afrontar este tipo de situación.

Pero personalmente esto no me genera una presión añadida. En cada partido intento ser capaz de mantener la atención en cada punto. Nunca he querido mirar mucho más allá. ¿Cómo es ser jugador Top 100? Mi entrenador Dani Gimeno Traver me ha dejado clara una cosa.

El día que llegase al Top 100 mi vida no iba a cambiar en nada. Me ha ayudado a comprender que solamente sería un día más en mi carrera. Uno puede verlo como una pequeña espina que se quita en el camino.

Pero mis entrenadores, tanto Dani como Sergio Gallego me suelen decir que no trabajan conmigo para que yo esté el No. 90 del mundo. Quieren que sea el mejor deportista que pueda llegar a ser. Siempre me han dejado muy claro que las cosas no llegan de un día para otro.

Ojalá llegue el día en que yo pueda decir que he tocado mi máximo techo. Será porque he sabido dar todo lo que tenía y podré tener la conciencia tranquila. Al final, en este mundo de la competición, eso es lo más importante para cada deportista, independientemente de su nivel.

Si tu mejor ranking es el No. 130 al final de tu carrera, si tú has dado lo mejor de ti, te puedes quedar tranquilo. Como deportista te ha llegado la estabilidad El tenis es un deporte en el que cuesta abrirse paso. Se está haciendo un buen esfuerzo desde los Grand Slam para que haya un buen retorno económico en las fases previas.

A mí me cambia la situación saber que ahora tengo un ranking para jugar el cuadro final del Abierto de Australia o algunos torneos del ATP Tour. Llevo un par de años en los que he no he tenido que preocuparme en pensar si puedo pagar a mi entrenador o si voy a salir perdiendo dinero en ciertas semanas del año.

Pero esto es parte del deporte y parte del proceso. Llevo ya dos o tres años donde he podido solventarlo por mí mismo y este año voy a estar contento a final de temporada. En un año tan raro, ¿de qué te sientes más orgulloso? Pues me alegra haber conseguido una regularidad y darme cuenta de que puedo competir con casi todos los jugadores.

Una cosa buena que tengo es que mi ranking no es de Challengers sino más bien de ATP Tour. Eso cambia la seguridad que tengo en mí mismo. Me doy cuenta de que si la temporada hubiera sido normal, quizá podría haber terminado algo más arriba que el No.

90. Si hubiera jugado todo el año al ritmo en el que iba... Yo tengo la sensación de que este año he dado el callo y que puedo aguantar el nivel durante muchos más torneos que antes. El ranking es un premio a la constancia durante una temporada.

Si yo consigo dar ese nivel durante una temporada completa, y cada vez estoy más convencido de ello, seguro que puedo dar más pasos. ¿Qué te falta cuando miras a los chicos de arriba? Me falta tiempo, pero sé que cada uno lleva su ritmo.

Hay gente que está disparada. De mi año, un año arriba y otro abajo, se había quedado un vacío en el que solamente está Thiem. Comparto generación con Zverev y Rublev. Medvedev y Khachanov tienen un año más.

Tsitsipas y Tiafoe tienen un año menos. Opelka es de mi año también. Creo que hay una buena camada de jugadores que están arriba de verdad. Son unos tenistas enormes. Ojalá que yo pueda seguir trabajando y algún día poder estar a un buen nivel.

No sé si como ellos, pero lo más cerca posible. Estamos viendo muchos jóvenes españoles. La camada de mi generación es muy buena. Creo que somos cuatro jugadores con potencial. Creo que ninguno es un fenómeno como pueda ser Alcaraz.

Pero Jaume Munar ha estado en el Top 50 ya. Yo me he metido entre los 100 primeros. Carlos Taberner y Bernabé Zapata están ahí entre los 150 mejores ganando un Challenger grande cada uno esta temporada. Gimeno parece que empieza a coger el nivel ya para estos torneos.

Kuhn lleva una temporada donde le está costando un poco pero ha demostrado tener mucho desparpajo. Y luego está Alcaraz... A Carlos le vi jugar con 14 años porque entrené con él… y le empecé a tirar fuerte risas.

Teniendo él 14 años y yo 20 parecía que estaba jugando con un chaval de su edad. Carlos tiene algo diferente a todos. No quiero ser exagerado, pero dije y sigo manteniendo que algún año será candidato a ganar Roland Garros.

Optará a lo máximo, al menos en tierra. El tiempo dirá, pero si tuviera que hacer un pronóstico yo lo haría. ¿Te ha ayudado criarte con la generación de 1997? Con los jugadores de mi edad tengo una relación de amistad más que de rivalidad.

Con Taberner y con Zapata comparto club y entrenamientos todas las semanas. Aquí estamos pasando juntos el tiempo que podemos, tratamos de comer y cenar a la vez, tenemos muy buen ambiente. Si hubiéramos crecido separados creo que no hubiéramos alcanzado el nivel que tenemos ahora.

Siempre hemos tenido esa rivalidad sana de ver quién iba primero. Con el tiempo eso pasa a ser indiferente, pero desde pequeños nos hemos empujado a todos los niveles. Es bonito ver a cuatro jugadores de la misma generación con un buen ranking y tirando para arriba, porque de momento ninguno ha llegado a su máximo.

¿Cómo has llevado las burbujas? Las semanas han sido duras. Cuando estuvimos en Estados Unidos fueron más de 20 días entre el hotel y el club. Yo tenía la sensación de que estaba mucho rato en el club, pero si iba al hotel tenía que quedarme tirado en la cama.

La verdad es que no tienes mucha alternativa. Aprovechaba para ir más al gimnasio, ver algunos partidos, visitar más al fisio. Después fui a Prostejov donde no había burbuja como tal pero tenía el hotel al lado del club, con lo cual no sales mentalmente de esa rueda.

Después estuve ya en torneos de Roma y París, y la verdad es que se hace duro no poder salir a cenar o dar una vuelta. Pero la lectura es que es muy positivo que se esté pudiendo jugar al tenis, los torneos están haciendo un gran esfuerzo y nosotros estamos agradecidos por disponer de esta oportunidad. No podemos perder de vista el momento tan complicado que está viviendo el mundo.