El tenis femenino contiene el aliento. A sus 44 años, la sombra de la 23 veces campeona de Grand Slam, Serena Williams, se vuelve a proyectar sobre el circuito profesional con una fuerza que trasciende la simple nostalgia. Lo que comenzó como un murmullo en las canchas de Florida ha tomado forma de noticia global: su mentor de la infancia, Rick Macci, ha decidido romper el silencio en una entrevista con L'Equipe para confirmar lo que muchos sospechaban pero nadie se atrevía a asegurar.
"Entrena con muchos sparrings. Ha jugado con Alycia Parks, una de sus mejores amigas. No me cabe duda: volverá, eso es seguro", sentenció Macci. Pero el gurú del tenis fue más allá, tocando la fibra más sensible de los fanáticos al sugerir que este retorno no sería solo individual, sino una última misión de las "Hermanas del Trueno" en la modalidad de dobles junto a Venus Williams.
La potencia intacta: Saques a 190 km/h
Lo que separa este rumor de una fantasía de marketing es el estado físico de la menor de las Williams. Según Macci, Serena sigue conservando el "mejor servicio de la historia", un arma que incluso hoy registra velocidades superiores a los 190 km/h. En un circuito WTA donde la irregularidad es la norma, un saque de ese calibre le permitiría a la estadounidense ganar puntos gratis y acortar los intercambios, protegiendo su físico a los 44 años.
El rastro administrativo: El factor ITIA
Más allá de las palabras de su ex entrenador, existen pruebas burocráticas irrefutables. Serena ya completó el trámite más exigente: se reinscribió hace meses en la lista de controles antidopaje de la ITIA. En el tenis de élite, nadie se somete voluntariamente a la vigilancia constante de los oficiales si no tiene planes serios de pisar la cancha de nuevo.
Aunque en sus recientes apariciones en el Today Show la ganadora de siete títulos de Wimbledon juega al despiste —asegurando que "no es ni un sí ni un no"—, los hechos en el sur de Florida dictan una sentencia distinta. La reina está preparando su arsenal, y el mundo del tenis ya empieza a temblar.
