El tenis moderno avanza a una velocidad vertiginosa que amenaza con llevarse por delante la estética artesanal del pasado. Durante su multitudinaria comparecencia en la previa del US Open 2026, Roger Federer —poseedor de uno de los reveses a una mano más icónicos, letales y plásticos de la historia— abordó sin tapujos la paulatina desaparición de este golpe en las primeras posiciones del ranking ATP.
La advertencia del maestro en la Gran Manzana
Lejos de esquivar el debate, el ganador de 20 Grand Slams desmenuzó las razones biológicas, técnicas y metodológicas que están acorralando a los pocos románticos que se resisten a la empuñadura bimano.
Para el helvético, la raíz del problema no reside únicamente en las pistas, sino en la metamorfosis que ha sufrido la enseñanza del deporte desde la base. La escasez de referentes a una mano en los cuerpos técnicos actuales condiciona de manera directa las decisiones de los jóvenes aspirantes.
"Por eso quizá voy a entrenar esta tarde con Musetti, para asegurarme de que está preparado y darle algo de sabiduría", bromeó entre risas el suizo para romper el hielo antes de profundizar en la cuestión. "Cuando tu entrenador es un jugador de una mano, probablemente tú también lo seas. El problema es que ahora la mayoría de los técnicos fueron jugadores de dos manos y, sobre todo, es mucho más sencillo enseñar ese golpe a un niño", argumentó con contundencia.
Redes, materiales y la tiranía del fondo de pista
La prisa por obtener resultados en el tenis formativo choca frontalmente con el extenso periodo de maduración que requiere la ejecución clásica. Federer reveló que incluso en su círculo familiar está viviendo esta transición, usando la experiencia de uno de sus hijos para ilustrar lo complejo que resulta desprenderse de la mano de apoyo.
"Si haces cambios técnicos, tarda demasiado y resulta frustrante. Hoy en día todo tiene que suceder inmediatamente" admitió. A esto se le suma la evolución del material, las superficies y el trabajo defensivo desde el fondo de la pista, donde la fuerza combinada de Novak Djokovic y Rafael Nadal redefinió los estándares del circuito.
"Antes se trabajaba mucho más la transición hacia la red y la volea, mientras que hoy el tenis es fundamentalmente de fondo. En ese escenario, el revés a dos manos ofrece una ventaja evidente, la de defender mejor, especialmente desde posiciones abiertas y en desplazamiento", analizó el ex número uno del mundo.
Aunque admitió que el uso del revés bimano conlleva riesgos físicos como las dolencias en la muñeca no dominante, Federer es consciente de que los beneficios tácticos pesan mucho más en el tenis contemporáneo. Pese a la abrumadora tendencia estadística, el genio de Basilea rehusó dar por muerto el arte con el que conquistó el planeta.
"La acumulación de todo esto ha creado que veamos muchos más jugadores con dos manos, aunque todavía espero que no sea el final", sentenció con una sonrisa nostálgica, dejando la puerta abierta a la resistencia de figuras como Lorenzo Musetti o Stefanos Tsitsipas.
