Roger Federer rompe el silencio en Melbourne Park sobre la posibilidad de dirigir a Carlos Alcaraz. Entre la nostalgia y la realidad, el genio suizo revela por qué su regreso a los banquillos es un enigma que hoy tiene una prioridad: su familia.
El dilema de 'Su Majestad': ¿Hogar o gloria junto a la nueva generación?
La elegancia de Roger Federer ha vuelto a inundar Melbourne Park, pero esta vez su "saque" ha sido verbal. En una concurrida rueda de prensa donde abordó su futuro, el suizo enfrentó los rumores que lo sitúan como el mentor ideal para Carlos Alcaraz, una idea que Mats Wilander ha defendido públicamente. Sin embargo, el de Basilea fue quirúrgico al marcar su posición: "Tengo cuatro hijos y, por el momento, no hay ninguna posibilidad. Stefan Edberg solía decir lo mismo, pero para mí la prioridad absoluta ahora es verlos crecer y estar presente en su día a día", declaró el campeón de 20 Grand Slams.
A pesar de la contundencia, Federer lanzó esa “ilusión" que mantiene viva la esperanza: "Nunca digas nunca", matizó con una sonrisa enigmática. Para el suizo, el precio de volver a la cima desde el banquillo es demasiado alto tras décadas de exigencia máxima. "He pasado demasiado tiempo en hoteles y aviones. Ahora mismo disfruto mucho estando en casa con Mirka y los niños. Es muy fácil quedarse en casa una vez que dejas el circuito", confesó el seis veces campeón del Australian Open.
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— #AusOpen (@AustralianOpen) January 15, 2026
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El "ojo clínico" sobre Alcaraz y la joya brasileña Fonseca
Federer no oculta su fascinación por el estilo del murciano, con quien muchos lo comparan por su audacia en cancha. "Me siento identificado con el estilo y la mentalidad de Carlos, y por supuesto que me encantaría transmitir mis conocimientos, pero ser entrenador hoy en día implica viajar 40 semanas al año. Eso es algo que no estoy dispuesto a hacer de nuevo en esta etapa de mi vida", subrayó, dejando claro que el obstáculo no es el pupilo, sino el calendario.
Pero el suizo ya ejerce de mentor en las sombras, especialmente con el talento suramericano. Reveló que sigue de cerca al brasileño Joao Fonseca, a quien aconseja informalmente: "Joao es un poco como yo en el sentido de que necesita algo de tiempo para saber cuándo moderarse y cuándo descargar sus tiros. Una vez que lo entienda, el cielo será su límite. Me impresiona su potencia, pero el tenis también es cuestión de paciencia y timing".
Finalmente, Roger recordó cómo él mismo buscó a leyendas para dar el salto definitivo: "Yo mismo busqué esa voz de experiencia en Stefan Edberg y fue fundamental. Sé el valor que tiene, pero cada persona tiene sus tiempos y los míos ahora están con mi familia en Suiza". Este sábado, Federer se despedirá formalmente del público australiano en una exhibición junto a Agassi, Rafter y Hewitt, demostrando que, aunque no esté en el banquillo, su sombra sigue siendo la más alargada del circuito. "No necesito estar en un banquillo para sentirme parte de esta gran familia", sentenció.
