Roger Federer, un círculo que se cierra: juez de silla elegido para el último partido



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Roger Federer, un círculo que se cierra: juez de silla elegido para el último partido

El guión de la Copa Laver del primer día tendrá un solo y único protagonista: Roger Federer. El tenista suizo ha decidido retirarse del evento, que tendrá lugar en Londres, pero ha optado por arrancarse la venda inmediatamente, jugando su último partido el primer día.

Los partidos individuales de Casper Ruud contra Jack Sock y de Stefanos Tsitsipas contra Diego Schwartzman cerrarán la primera sesión, la de la tarde. En la sesión vespertina, sin embargo, el partido entre Andy Murray y Alex De Miñaur abrirá y cerrará con el encuentro más esperado: el de dobles entre Rafael Nadal y Roger Federer, que se enfrentarán a Jack Sock y Frances Tiafoe, representantes del Team World.

Al determinar el orden de juego del día, también se anunciaron los que serán los jueces de silla de los partidos individuales. En concreto, se eligió al que será el primer árbitro del último partido del 20 veces campeón del Slam: Mohamed Lahyani, un árbitro de tenis sueco que lleva años siendo protagonista en el circuito masculino.

Una figura importante no sólo para el tenis en general, sino también y sobre todo para la carrera de Federer: será el hombre presente al principio (o casi) y al final de su carrera.

Una elección más allá del azar trivial

Si la elección de Lahyani en la silla de juez puede parecer aleatoria, dictada simplemente por la importancia que tal figura tiene en el circuito de la ATP, lo cierto es que para Roger Federer, y no sólo para él, la presencia de Layhani representa un círculo que se cierra.

El árbitro sueco, de hecho, estuvo presente en una de las victorias más importantes del inicio de la carrera del suizo: cuando en 2001, un jovencísimo Federer derrotó a Pete Sampras, poseedor del título de Londres, en la cuarta ronda de Wimbledon en cinco sets, poniendo fin a la racha positiva del estadounidense en una de sus pistas favoritas.

Además de un traspaso del testigo, o de la corona en este caso, ese partido en particular representó, en opinión de muchos, una nueva fase del tenis: el fin del gran tenis de Sampras y Agassi y el comienzo del tenis moderno, dominado primero por Roger Federer y luego por Rafael Nadal y Novak Djokovic.