Ha sido el mejor jugador de la historia del tenis sobre arcilla, ganó 14 Roland Garros y 22 Majors, una leyenda que no solo maravilló con su tenis, su intensidad, entrega, esfuerzo, valores y disciplina han trascendido más allá del deporte y se ha elevado com una referencia a seguir para muchos.
Rafael Nadal fue reconocido nuevamente, esta vez por el Diario AS, que le entregó el galardón que lo asciende a leyenda una vez más por su carrera, la que finalizó el año pasado tras tantas glorias y batallas con las lesiones.
El campeón de 22 Grand Slams concedió una extensa entrevista al mencionado medio de comunicación y allí habló de la actualidad del tenis, confesando si le gusta lo que ve en el circuito profesional de caballeros. “Bueno, a ratos sí, a ratos no, como es lógico. Igual que cuando jugaba: a veces me gustaba el tenis de mis rivales y a veces menos. He visto pocos partidos, algunos no me han gustado, otros sí… Como todo: hay momentos para todo”, declaró el oriundo de Manacor.
Rafael Nadal: Yo me he esforzado siempre para dar mi mejor versión
El español de 39 años también habló de los dos mejores jugadores de los dos últimos años, Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, estilos de juego que analizó. “No me identifico con ninguno. Son jugadores distintos a lo que era yo. Creo que Carlos es más aleatorio: comete más errores, hace puntos más espectaculares, a veces no tiene un patrón de juego tan definido, lo que lo hace impredecible y divertido para el espectador. Jannik es un jugador más metódico, centrado, con un patrón de juego más definido y que va añadiendo cosas poco a poco, por eso es tan sólido y pierde muy pocos partidos. A veces parece que Carlos es más disperso, pero cuando ves los resultados… ha tenido un año increíblemente regular y sólido en todos los torneos importantes. Por eso me hace gracia cuando oigo que es disperso: los resultados dicen lo contrario, es mi punto de vista”, detalló el campeón de 92 títulos profesionales.
Nadal, como una figura ejemplar que ha alcanzado la cima de su deporte y más allá de las canchas, también compartió cómo gestiona el éxito y la fama, una visión que compartió con mucha sinceridad. “Con normalidad. Sin darse cuenta, con los años te vas cerrando un poco a tu círculo. Yo he intentado no hacerlo, pero te vas cansando de según qué cosas. He tenido la suerte de que cuando volvía a casa llevaba una vida normal. Vivir en Mallorca, en Porto Cristo, ha sido clave. Allí podía actuar con total libertad: salir de fiesta, ir a la playa, al supermercado, al cine… lo que hace cualquiera. En los torneos, en grandes ciudades, era más complicado. Esa combinación me permitió mantener el balance entre mi vida como personaje público y mi vida real. Mantienes las raíces: amigos de toda la vida, familia. Vuelves siempre a la realidad. Lo otro es un mundo irreal y pasajero, que ha durado muchos años, pero sabes que se termina”, explicó el ex número uno del mundo.
Reconocido y elogiado por su búsqueda de la excelencia, el oriundo de Manacor habló de una de sus otras facetas, la de empresario. “Yo no creo que haya sido excelencia. Yo me he esforzado siempre para dar mi mejor versión. Ahora voy aprendiendo lo que puedo, intentando entender qué me gusta más y qué me gusta menos de esta nueva etapa. Tengo la suerte de que puedo dedicar más tiempo a lo que me gusta. Estoy en la época de descubrir qué me gustaría ser ‘de mayor’. El mundo de las academias me gusta, por eso dedico tiempo. El mundo de la educación también: en la Academia, en la Universidad (la UAX). El mundo del turismo… pues sí, vengo de Mallorca, me interesa. Intento aprender, estar con gente que me ayude a evolucionar. Y luego hay otras cosas que sigo haciendo, que a veces apetecen más y a veces menos. Poco a poco se irá marcando el camino”, remarcó Rafael Nadal.
