Lo que prometía ser una jornada de confirmación sobre el cemento de Ohio terminó convertida en una verdadera pesadilla física y médica. Las alarmas en el mundo del tenis se encendieron de manera drástica tras la preocupante imagen dejada por Novak Djokovic en el ATP Masters 1000 de Cincinnati 2026. Luego de adueñarse con solvencia del primer set frente al argentino Thiago Tirante, el cuerpo del balcánico colapsó de forma fulminante bajo la bochornosa humedad de Mason, dejándolo al borde del desmayo, en cuclillas y sufriendo náuseas directas en plena pista.
"Es por un problema de salud que tengo": La dramática confesión de Novak Djokovic tras su colapso en Cincinnati
En una emotiva y sincera comparecencia ante los medios de comunicación recogida por Sportklub, el ganador de 24 Grand Slams no buscó paños calientes y reveló la causa biológica detrás de su evidente calvario sobre el cemento estadounidense.
Novak Djokovic falls to his knees during his R2 match in Cincinnati.
During the changeover, Novak appeared to be vomiting before receiving a medical timeout. #cincytennis pic.twitter.com/hHwxVQY5BBADVERTISEMENT— Tennis Channel (@TennisChannel) August 15, 2026
“Antes que nada, felicito a mi oponente hoy. Sinceramente, no ha sido un partido agradable para mí. Así me he sentido. No ha sido la primera vez y no será la última. Así son las cosas”, arrancó expresando el serbio con serenidad pero notable desgaste.
Una condición médica crónica agudizada por la humedad
Lejos de atribuir su bajón únicamente a un déficit de preparación tras el parón posterior a Wimbledon, el ex número uno del planeta reconoció que padece un trastorno físico latente que limita de manera crítica su capacidad de termorregulación en escenarios climáticos adversos.
“Las condiciones no son el problema. Es por un problema de salud que tengo. Lo llevo sufriendo desde hace ya muchos años. Me causa muchos problemas, especialmente cuando hace mucha humedad y calor”, reveló abiertamente el tenista de Belgrado.
El serbio admitió que la tensión psicológica inherente a la alta competición actúa como un catalizador negativo que potencia su sintomatología metabólica:
“Sabía que estas condiciones iban a perjudicarme, pero también hay otras cosas: los nervios y todo lo que conlleva un partido como este. Todo eso empeora más la situación y eso es lo que ha ocurrido”, analizó.
Dudas severas sobre su regreso y la sombra del US Open
Las crudas imágenes de Djokovic vomitando e incapaz de mantener la postura vertical abren una profunda incógnita sobre el margen de maniobra que le resta a su organismo a las puertas del US Open 2026, donde las jornadas diurnas en Nueva York suelen registrar índices térmicos idénticos o superiores a los de Ohio, con la exigencia añadida de medirse a cinco parciales.
Cuestionado directamente sobre si su físico le permitirá volver a competir en el torneo donde se coronó en 2023, el rey de los Grand Slams dejó flotando una respuesta que heló a sus seguidores:
“Espero poder hacerlo, pero por desgracia ahora mismo parece más probable que no lo haga. Veremos qué nos depara el futuro”, sentenció.
Con la batalla contra el reloj ya en marcha hacia Flushing Meadows, el tenis observa con inquietud el límite biológico de una leyenda cuya única barrera infranqueable parece ser la exigencia implacable del propio tiempo.
