Hay parejas de tenis que nacen para el entretenimiento y otras que se construyen para devorar la historia. Cuando la implacable número uno del mundo, Aryna Sabalenka, decide unir fuerzas con el tenista más laureado de todos los tiempos, Novak Djokovic, el resultado excede la mera exhibición. En la antesala del WTA 1000 de Toronto, la bielorrusa confirmó lo que ya se rumoreaba en los pasillos del circuito: su desembarco en el cuadro de dobles mixto del US Open junto al serbio no será un paseo de cortesía, sino una cacería directa por el trofeo.
La sociedad del trueno: Aryna Sabalenka y Novak Djokovic van por el trono de Nueva York
Tras un necesario respiro en las aguas turquesas de Mykonos para sanar el cuerpo y desintoxicar la mente tras el desgaste de la hierba, Sabalenka reaparece con el hambre intacto y la sonrisa afilada.
“Espero que todos estén sanos esta vez. Estoy muy emocionada; creo que va a ser divertido. Jugar con Novak siempre es divertido, pero vamos a darlo todo. Solo buscamos el título, ese es nuestro objetivo, así que va a ser intenso”, advirtió la reina del ranking WTA sobre la estelar alianza.
El retorno a las bases sobre el cemento
Dominadora absoluta de la superficie dura —donde alcanzó la final en los cuatro torneos disputados este año sobre esta pista, conquistando tres coronas—, la jugadora de Minsk entiende que el secreto de su éxito no reside en inventar malabares tácticos, sino en la ejecución perfecta de su potencia destructiva.
Tras experimentar en la tierra y la hierba con matices que no le dieron los dividendos esperados, la bielorrusa ha decidido simplificar la ecuación en sus entrenamientos con la raqueta ajustada para mayor control.
“Decidimos volver a lo básico: muchísimos peloteos y trabajo elemental, como tiros cruzados. Sin meterme en tantos ángulos o dejadas, simplemente volviendo al juego pesado desde el fondo de la pista para asegurar la confianza”, explicó sobre su puesta a punto técnica.
Agotamiento, vacaciones sagradas y la polémica del calendario
Sabalenka tampoco eludió el debate encendido que sacude al vestuario sobre las ausencias de las grandes figuras en los torneos de dos semanas. Comprendiendo la postura de quienes decidieron hacer una pausa tras Wimbledon, la bielorrusa enfatizó que el descanso es la única medicina para evitar la bancarrota física.
“Si llegas lejos en la hierba, no tienes tiempo para recuperarte, recargar baterías y volver a entrenar. Venir cuando tu cuerpo está bajo tanto estrés provoca lesiones. La pausa era muy necesaria para mí; sufrí mucho física y mentalmente en el verano. Necesitaba esa semana de desconexión para volver a desear estar en la cancha”, confesó con transparencia.
Enchufada, refrescada y afinada con la precisión de su tenis directo, Sabalenka asume el favoritismo en suelo canadiense mientras afila las armas para la gran fiesta de Flushing Meadows, donde compartirá trinchera con Djokovic en una de las duplas más imponentes que se recuerden en la era moderna.
