En la antesala de la gran cita que bajará el telón de la temporada de Grand Slams en Flushing Meadows, Novak Djokovic volvió a demostrar por qué domina como nadie la escena mediática del deporte blanco. A sus 39 años y con el registro intacto de ser una amenaza letal en los grandes escenarios, el balcánico aprovechó su estancia en la Gran Manzana —donde presenció la final del Mundial de fútbol— para enviar una advertencia directa a la nómina de aspirantes que buscan destronarlo en el cemento neoyorquino. Para el de Belgrado, el peligro real no viste la indumentaria de los nombres de la nueva ola, sino que habita en su propio espejo.
La batalla interna de un mito: Djokovic deshoja la margarita antes del US Open
Cuestionado por la preparación de cara al próximo gran desafío del calendario, el poseedor de 24 'Majors' colocó la exigencia en su propia parcela.
"Como siempre, seré mi rival más duro. El US Open es el Grand Slam más divertido y emocionante. Además, cuenta con el estadio más grande de nuestro deporte, el Arthur Ashe".
El combustible de la grada a los 39 años
Sostener la vigencia física y mental en la cúspide del circuito profesional requiere resortes emocionales muy específicos. Lejos de alimentar la narrativa de los números o los récords absolutos, Djokovic confesó que la comunión con los aficionados en las pistas centrales se ha convertido en la fuerza motriz para seguir estirando su leyenda en el vestuario ATP.
"Una de las principales razones es el apoyo del público, sobre todo en los últimos años. La energía que me transmiten. No tengo palabras para agradecerlo. Significa muchísimo para mí".
La columna vertebral fuera de la cancha
El serbio tampoco eludió el sacrificio invisible que demanda el profesionalismo al sostener una rutina itinerante durante décadas, tributando un sincero reconocimiento al pilar familiar que sostiene su ecosistema: su esposa Jelena.
"Mi esposa Jelena siempre me apoya muchísimo. Hubiera sido difícil lograr lo que he logrado sin su apoyo y todo lo que hace. Es difícil perderse algunas de las cosas más importantes de la vida, pero ella me apoya y me ayuda a cumplir mis sueños".
Mentalizado y cobijado por su entorno, Nole se prepara para desembarcar en la pista Arthur Ashe en busca de una nueva hazaña que agigante su nombre en la historia del tenis.
