El inexorable paso del tiempo parece encontrar una tregua cuando se trata de evaluar la resistencia biomecánica de Novak Djokovic. A sus 39 años, el ganador de 24 coronas de Grand Slam continúa desafiando la lógica de la alta competencia. Aunque su titánico esfuerzo de más de cinco horas para batir al canadiense Félix Auger-Aliassime en los cuartos de final de Wimbledon 2026 terminó pasándole factura en las semifinales ante Jannik Sinner, la huella que está dejando el de Belgrado va mucho más allá de los trofeos inmediatos. A pesar de encadenar tres temporadas sin levantar un Major —siendo su última gran conquista el US Open 2023—, su capacidad para mantenerse en la vanguardia del circuito despierta una profunda admiración entre las grandes figuras del pasado.
La lección eterna de Djokovic: Philippoussis analiza el milagro físico que redefine los límites de la ATP
Uno de los analistas que ha observado con mayor asombro esta gesta de longevidad es el australiano Mark Philippoussis, ex número cuatro del mundo, cuya carrera se vio trágicamente interrumpida a los 29 años debido a recurrentes lesiones de rodilla.
El salto evolutivo en el cuidado del atleta
En una reveladora charla concedida al medio especializado Tennis365, el ex cañonero de Melbourne contrastó las enormes dificultades físicas que padecían los jugadores de su época con las herramientas científicas que resguardan a la élite contemporánea.
"Cuando yo jugaba, desafortunadamente dejé de jugar a los 29 años por las lesiones, creo que era difícil jugar a los 32. Las cosas ahora son diferentes, han cambiado muchas cosas gracias a la tecnología, a la comprensión del cuerpo, a la posibilidad de alargar las carreras profesionales de las personas. Y también, a llevar una alimentación adecuada. Pero es increíble lo que está haciendo Djokovic. Ha llevado el profesionalismo a otro nivel".
La mesa de los inmortales: LeBron, Brady y Djokovic
Para dimensionar el calibre de la obra del serbio, Philippoussis no dudó en trazar un paralelismo con figuras universales del deporte norteamericano que dinamitaron las barreras tradicionales del retiro biológico.
"Estás hablando de que LeBron James es lo mismo, y Tom Brady también, que seguía jugando al máximo nivel a una edad en la que normalmente los jugadores ya se han retirado. Como aficionados, y si te gusta el tenis, debemos relajarnos, apreciar eso y simplemente disfrutar viéndolo jugar mientras podamos".
La era dorada del tenis sigue disfrutando de sus últimos compases gracias a la disciplina espartana de un Djokovic que, sin tener nada pendiente por demostrar, continúa regalando cátedras de amor propio y resistencia física sobre los escenarios más exigentes del mundo.
