La ausencia de Carlos Alcaraz en el cuadro principal ha reconfigurado por completo las expectativas de Roland Garros 2026, pero en la mente de Novak Djokovic las prioridades se rigen bajo un patrón estrictamente interno. El balbánico compareció ante los medios de comunicación para desgranar la realidad de un torneo que se presenta como un punto de inflexión generacional, donde la baja del vigente bicampeón coexiste con el dominio implacable de un Jannik Sinner que amenaza con monopolizar el circuito de la tierra batida.
Lejos de centrarse en los favoritismos matemáticos que le otorga el sorteo, el ganador de 24 Grand Slams prefiere enfocar el debut desde la gestión de su propia fisonomía y el reconocimiento hacia quienes marcan el ritmo del tenis actual.
El factor Alcaraz y la fe inquebrantable en el físico
Para Djokovic, la baja del murciano representa un golpe de efecto evidente para el espectáculo en París, aunque insiste en que su plan de juego no se altera por la fisonomía del cuadro. Su verdadero rival, tras unos meses de máxima exigencia y baches de rendimiento, sigue siendo su propia respuesta corporal sobre la arcilla.
"Bueno, es el doble campeón defensor de Roland Garros. Obviamente es una gran baja para el torneo. Pero sinceramente no cambia demasiado mi enfoque. He pasado por momentos difíciles físicamente en los últimos seis u ocho meses. Ese ha sido mi principal foco", admitió con total transparencia.
A sus 39 años, la veteranía le otorga la calma necesaria para entender que los torneos de dos semanas se cocinan a fuego lento. "No he pensado demasiado en si tengo más posibilidades sin Carlos o no. Porque siento que, si estoy sano y puedo mantener cierto nivel físico durante el torneo, entonces siempre tengo opciones. Está claro que no tendré la misma frescura al inicio que al final del torneo. Pero si consigo mantenerme físicamente bien y seguir avanzando, creo que siempre tengo una gran oportunidad. Lo demostré este año en Australia, donde estuve cerca de ganar otro Grand Slam. Siempre tengo esa creencia cuando entro en pista", aseveró el de Belgrado.
Rendido al hito histórico de Jannik Sinner
El capítulo más contundente de su intervención estuvo dedicado a la figura del número uno del mundo. Djokovic no escatimó en elogios para valorar la gesta del italiano, quien recientemente se unió a él como los únicos tenistas capaces de completar el prestigioso e inaccesible Golden Masters.
"Quiero felicitarlo otra vez. Ya lo hice en redes sociales, pero de nuevo: es un logro increíble para él y para su equipo. Hemos hablado mucho de lo impresionante que es en todas las superficies. Quizá algunos dudaban de si en tierra podría ser tan dominante como en dura, pero ha demostrado que sí. Ser uno de los dos únicos jugadores de la historia en conseguir el Golden Masters es algo extremadamente difícil. Lo sé perfectamente. Así que le felicito porque es un logro enorme. Y además es muy joven, todavía tiene muchísimo tiempo por delante", desglosó con una profunda admiración profesional.
El muro a batir en la Philippe Chatrier
Con la mirada puesta en la Copa de los Mosqueteros, el serbio es consciente de que todos los caminos hacia la gloria en Francia obligan a buscar la fórmula para neutralizar el tenis total que despliega el competidor de San Cándido.
"Creo que también busca el Golden Slam aquí, si no me equivoco. Está probablemente en el mejor momento de su carrera. Y la ausencia de Carlos aumenta aún más sus opciones de seguir ganando Grand Slams. Todos estamos aquí intentando ganarle y evitar que siga sumando títulos", concluyó Novak, fijando las coordenadas de una batalla donde el viejo rey busca defender sus dominios ante el avance definitivo del nuevo imperio del tenis.
