El tenis profesional está viviendo un fenómeno paranormal que desafía cualquier manual de entrenamiento. Novak Djokovic, el hombre de los 24 Grand Slams, aterrizará en Roland Garros con el casillero de victorias en tierra batida a cero este año. Tras su estrepitosa caída en el Masters 1000 de Roma ante el joven Dino Prizmic, el mundo del tenis ha empezado a redactar el obituario deportivo del serbio. Pero hay alguien que se niega a firmarlo: Andy Roddick.
El estadounidense, siempre punzante en su podcast Served with Andy Roddick, ha analizado el estado actual de un Djokovic que parece jugar "a tiempo parcial" pero que sigue aferrado al top del ranking. Para Roddick, dudar de Novak es una trampa en la que ya no piensa caer.
"Simplemente no puedo hacerlo"
La lógica dicta que un jugador de 39 años necesita rodaje, pero Djokovic ha hecho de lo imposible su rutina. "Me prometí a mí mismo que no volvería a apostar contra él, así que simplemente no puedo hacerlo. Está quitándose el óxido", disparó Roddick con su estilo inconfundible. El de Nebraska recordó que el año pasado Novak también tropezó en torneos menores antes de plantarse en las rondas finales de cada grande.
Roddick define la situación actual de "Nole" como un absurdo deportivo que solo él puede sostener. "Es como un tenista a tiempo parcial que sigue siendo el número cuatro del mundo cada vez que aparece. No ha habido nadie que llegue a un torneo, pierda contra un chaval de 20 años que viene de la previa, y nosotros digamos: 'está bien, no pasa nada'. Es absurdo", confesó.
El combustible del odio
Para Roddick, el mayor peligro para el resto del circuito es que alguien se atreva a decir que Djokovic está "acabado". Según el ex campeón del US Open, Novak se alimenta de la falta de fe ajena. "Él es muy bueno fabricando cosas para sentirse atacado. Si alguien sale y dice que está acabado, apostaré por él para que gane la final. Es como si estuviera diciendo: '¡Venga, todos ustedes, idiotas, apuesten contra mí!'".
Sin embargo, Roddick no es ciego ante la realidad biológica. Cuestionó la decisión del serbio de saltarse Ginebra, torneo que ganó el año pasado, entendiendo que llegar a París sin un solo triunfo previo en arcilla es caminar por la cuerda floja. "El fondo se va a caer en algún momento. No puedes tener 44 años (en referencia irónica a su veteranía), no jugar nada, aparecer y llegar a semis. No lo sé...", reflexionó.
La cita con la historia en París
Djokovic llegará a los 39 años justo antes del inicio en el Bosque de Bolonia. Si logra levantar la Copa de los Mosqueteros, destrozará el récord de Ken Rosewall, quien en 1972 se convirtió en el campeón de Grand Slam más longevo de la Era Abierta con 37 años.
La gran duda que queda en el aire de cara al 24 de mayo es si Novak está guardando una última bala de plata o si, finalmente, el tiempo ha ganado el partido. Roddick ya hizo su elección: prefiere no ser el "idiota" que apueste contra el lobo de Belgrado.
