El paraíso del tenis vuelve a abrir sus puertas para el último gran titán del "Big 3". Novak Djokovic no pisa el cemento de California simplemente para cumplir con el calendario o para despedirse de una afición que lo idolatra; el serbio llega a Indian Wells con la mirada afilada de quien todavía se siente capaz de someter al tiempo. A sus 39 años, y tras un inicio de temporada que lo devolvió a la primera línea de fuego en Melbourne, "Nole" ha dejado claro que su retiro no es una fecha en el calendario, sino una decisión que solo tomará cuando su raqueta deje de dictar sentencias.
En su encuentro con los medios previo al debut, el actual número 3 del ranking ATP se mostró distendido, pero con ese "colmillo" que lo caracteriza cuando se trata de ambición pura. "Es bueno estar en Estados Unidos de nuevo, en un lugar como Indian Wells. Honestamente, no soy el único jugador que ama este clima y las instalaciones. Esto es realmente un paraíso del tenis", afirmó el balcánico, quien no levanta el trofeo en el desierto desde 2016, una sequía inusual para alguien que ha conquistado este torneo en cinco ocasiones.
El hambre insaciable de un campeón eterno
Sin embargo, más allá de la nostalgia y el cariño por el torneo, el núcleo del discurso de Djokovic giró en torno a su capacidad competitiva frente a la nueva guardia liderada por Alcaraz y Sinner. Tras caer ante el murciano en la final de Australia, Novak siente que ha recuperado el respeto que algunos intentaron arrebatarle prematuramente. "Por supuesto que sigue habiendo objetivos y metas, siempre están ahí. Quieres ganar, quiero conseguir otro título, conseguir otro Grand Slam, con suerte", confesó con una sinceridad aplastante.
Para el serbio, su reciente paso por el Abierto de Australia fue el termómetro ideal para medir su aceite. "Fue una sensación increíble vencer a Sinner en cinco sets en uno de los partidos más épicos que jugué recientemente. Me he demostrado mucho a mí mismo en lo personal, y también a los demás, que todavía puedo competir al más alto nivel y vencer a estos tipos", sentenció, subrayando que su lógica es simple: mientras el fuego interno siga encendido y su calidad no disminuya, no hay razón para dar un paso al costado.
Djokovic llega a esta edición en plenitud física, gestionando su cuerpo con la precisión de un reloj suizo. "Estoy tan bien como pueda sentirme. La base que se construyó en pretemporada es muy buena. Afortunadamente, ahora no hay nada que me impida competir en este torneo", concluyó un "Nole" que, a pesar de los años, sigue siendo el obstáculo más temible para cualquier aspirante al trono en el Sunshine Double.
Lectura recomendada: La pesadilla de Holger Rune: Misiles, miedo y un equipo sitiado en Doha
