Novak Djokovic no ha venido a Melbourne solo para cumplir el expediente. El serbio, actual número 4 del mundo, dio un paso de gigante hacia la leyenda al derrotar con autoridad al italiano Francesco Maestrelli por 6-3, 6-2 y 6-2. Sin embargo, más allá del resultado, lo que realmente sacudió la Rod Laver Arena fueron sus palabras al finalizar el encuentro, donde reafirmó que su fuego interno sigue quemando con la misma intensidad de siempre, dejando claro que su única meta es morder el metal por 25ª vez en un Major.
El hambre de gloria: El sueño del Grand Slam 25
"Tengo el sueño de ganar otro Grand Slam. Por eso estoy aquí. Creo en mi capacidad de competir y luchar para ganar otro trofeo. Me siento bien. He jugado agresivo en estos dos partidos. Podría jugar un poquito mejor, pero estoy contento”, detalló con firmeza el legendario balcánico ante los micrófonos de ESPN. Con esta victoria, el diez veces campeón del torneo no solo avanzó de ronda, sino que sumó su éxito número 101 en suelo oceánico, demostrando que su dominio en este escenario sigue siendo absoluto.
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Dilema en Melbourne: El "frenazo" de Novak a su hijo Stefan
El momento más íntimo de la jornada llegó cuando el serbio fue consultado por la ausencia de sus hijos en el palco, revelando un dilema familiar que provocó las risas del público. Novak confesó que su hijo Stefan quería viajar a Australia para evitar sus responsabilidades escolares, algo que el propio padre tuvo que frenar por una cuestión de prioridades. "Mi hijo quería venir. Haría cualquier cosa para evitar la escuela, lo cual es entendible. Aunque no estén acá en Australia, siempre los tengo presentes en mi corazón. Hay prioridades más importantes ahora como la escuela, la tarea, sus propias actividades", explicó con una sonrisa de complicidad.
Another AO third round for Nole 👏
— #AusOpen (@AustralianOpen) January 22, 2026
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El motor de la leyenda: Familia, escuela y longevidad
A pesar de la distancia, Djokovic admitió que su familia es el combustible que le permite seguir compitiendo al máximo nivel contra rivales que tienen casi la mitad de su edad. El serbio reconoció que no tiene mayores fanáticos que sus hijos y su esposa, Jelena, y que su presencia es lo que le da sentido a su carrera. "Cuando me convertí en padre uno de mis mayores sueños era que mis hijos crezcan para que puedan entender lo que su padre hace. No podría estar más contento de vivir esto con ellos", confesó emocionado sobre el hecho de que Stefan y Tara puedan ser testigos de su historia.
Respeto al rival y la cita con la historia ante Van de Zandschulp
Finalmente, el nacido en Belgrado tuvo un gesto de caballerosidad con su joven rival de hoy, demostrando que su estatus de leyenda no le quita la humildad ni la capacidad de análisis. "No sabía mucho sobre él hasta ayer en realidad. Me pasa más seguido hoy en día que antes. Pero igualmente el respeto está siempre ahí, no quiero subestimar a nadie. Tiene un gran saque, un buen juego. Obviamente aún le falta experiencia en los escenarios grandes pero tiene el juego para ir lejos y subir en el ranking. Le deseo eso", concluyó un Djokovic que ya espera por Botic van de Zandschulp en su camino hacia su triunfo número 400 en torneos de Grand Slam.
