Novak Djokovic ya está en Melbourne, pero su hoja de ruta ha dado un vuelco inesperado. Tras confirmar su baja en el torneo de Adelaida por no estar físicamente al 100%, el serbio debutará en el Abierto de Australia sin rodaje competitivo.
Un calendario que desconcierta al circuito
A diferencia de sus grandes rivales, que han buscado ritmo en la United Cup o exhibiciones en Asia, Novak Djokovic ha optado por el hermetismo total. El serbio sorprendió a todos el pasado 5 de enero al anunciar su retirada del ATP 250 de Adelaida, alegando que aún no se siente preparado para la alta intensidad. A sus 38 años, aterrizar en un Grand Slam sin haber disputado ni un solo set oficial en la temporada es una apuesta arriesgada que despierta una duda inevitable: ¿Es una gestión de energía inteligente o hay una lesión oculta?
El "fichaje" científico: Mark Kovacs al rescate
Para intentar frenar el paso del tiempo y competir contra la explosividad de Alcaraz y Sinner, Djokovic ha incorporado a su equipo al reputado científico del deporte Mark Kovacs. El estadounidense, experto en biomecánica y fisiología que ha trabajado con figuras como Coco Gauff, tiene una misión clara: "reconstruir la máquina".
El trabajo de Kovacs se centra en optimizar la recuperación y maximizar la eficiencia de cada movimiento para evitar el desgaste innecesario. Esta "obsesión científica" es la última bala del serbio para asaltar su 25º Grand Slam, compensando con tecnología y precisión lo que el cuerpo ya no entrega de forma natural por la edad.
El sorteo: La hora de la verdad
Todo el misterio empezará a despejarse el próximo jueves 15 de enero. Sin partidos previos, las primeras rondas en Melbourne serán un termómetro real para el dueño de 101 títulos profesionales. Si el sorteo lo coloca en una ruta complicada desde el inicio, el margen de error para Djokovic será inexistente. La pregunta en los pasillos de Melbourne Park es solo una: ¿Podrá la ciencia de Kovacs compensar la falta de competición?
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