Australia ha sido la tierra en la que Novak Djokovic ha sumado más triunfos, un Abierto de Australia en el que ha sumado diez coronas y donde perseguirá el Grand Slam número 25 de su carrera a partir de este lunes.
El oriundo de Belgrado también ha vivido duros momentos en el país oceánico y recordó lo vivido tres años atrás cuando su visa fue cancelada y fue deportado al no estar vacunado. El balcánico pasó por detención y estuvo confinado en un hotel para refugiados.
De ese episodio volvió a hablar el actual número siete del mundo en una entrevista con “GQ”, donde recordó todo lo vivido aún cuando había recibido una exención médica para jugar el primer Major del calendario.
"Mientras esperaba en el hotel para los detenidos, me dieron un papel con cientos de cosas: pasta de dientes, cepillo de dientes, agua, comida... tenía que elegir y cada uno de ellos valía un total de puntos. Podía recibir hasta un total de 60 puntos. Lo hice y entregué el papel. Veinte minutos después, volvieron y me dijeron que habían cometido un error, que tenía 30 puntos y no 60. Pensé que estaban bromeando", detalló el dueño de 99 títulos.
Novak Djokovic: la policía me seguía a todos lados. Me sentía como una especie de fugitivo
Djokovic también reveló cómo fue tratado tras ganar un primer juicio que le permitiría entrenar en la sede del torneo. "Cuando gané el primer juicio, fui libre. Bueno, libre, si a eso le puedes llamar libertad. Estaba en una casa alquilada y la policía me seguía a todos lados, incluso había un helicóptero sobrevolando la Rod Laver mientras entrenaba. No tenía acceso al vestuario principal, tuvieron que buscarme un vestuario alternativo para poder cambiarme y darme una ducha. Me sentía como una especie de fugitivo", confesó el serbio, quien sería deportado y quien no podría jugar en el 2022 el Abierto de Australia al no estar vacunado.
Lo que ha causado mucho revuelo e impacto ha sido otra confesión de Djokovic, quien señaló el haber sido “envenenado” a través de la comida y que sufrió los efectos una vez que regresó a su casa.
"Cuando llegué a casa tuve problemas de salud. Después me di cuenta de que en el hotel de Melbourne me dieron comida que me envenenó. Hice algunos descubrimientos cuando regresé a Serbia. Jamás había confesado esto públicamente, pero descubrí que había una alta cantidad de metal pesado en mi cuerpo. Tenía altos niveles de plomo y mercurio. La única forma de que eso estuviese ahí era por la comida. Me sentía enfermo, como una simple gripe, pero después de varios días me hice tests y ese fue el resultado. A partir de ahí me hice tests de toxicología", afirmó el jugador de 37 años.
Djokovic asegura que no tiene rencor alguno con Australia y que para él todo quedó atrás, pero para su familia no. "Para mí, es agua pasada. Para mi mujer, mis padres y mi familia, no. Yo estoy bien. Jamás guardé rencor a los australianos. Todo lo contrario, he conocido a muchos australianos que me pedían perdón por el tratamiento que recibí, que estaban avergonzados de su propio gobierno. El Gobierno cambió, me renovaron el visado y estoy agradecido por ello. Hay un nuevo equipo, así que no guardo rencor. Amo estar en Australia y mis resultados dan fé de la sensación que siento al jugar tenis y estar en ese país. Pasé la página, por completo. Jamás conocí a la gente que me deportó. No tengo intención de hacerlo. Si ocurre, también estará bien. Me alegrará poder estrecharles la mano y pasar página", finalizó el semifinalista de la pasada edición del primer grande del año.
