El calvario físico de Jannik Sinner ha sumado un nuevo capítulo de máxima incertidumbre. Tras confirmarse su amarga ausencia en el US Open 2026, el italiano se desplazó de urgencia desde su residencia en Mónaco hasta las instalaciones del JMedical en Turín para someterse a revisiones de fisioterapia y evaluación técnica. El parte médico emitido por los especialistas ha sido tajante: no existe rotura articular, pero la persistente inflamación en la rodilla ha obligado a congelar de inmediato todos los plazos de recuperación.
La orden del cuerpo médico ha caído como un jarro de agua fría en el entorno del transalpino, prohibiéndole cualquier tipo de práctica sobre la pista hasta el próximo 6 de septiembre. Esta decisión altera radicalmente la hoja de ruta trazada por su equipo técnico, que planificaba un retorno progresivo a la actividad para afrontar con garantías la gira asiática del circuito ATP.
El origen del problema y la fecha límite para el retorno
Los exámenes realizados en la clínica turinesa han permitido ubicar el momento exacto en el que saltaron las alarmas. Tras proclamarse campeón en la hierba de Wimbledon y tomarse unos días de desconexión, la rodilla del diestro de San Cándido colapsó tras una sesión de máxima intensidad realizada a finales de julio. Desde entonces, el edema no ha cedido lo suficiente, encendiendo las señales de alerta sobre la verdadera resistencia de la zona afectada.
El torneo ATP 500 de Pekín, agendado para comenzar el 30 de septiembre, se mantiene sobre el papel como la meta marcada para el regreso del líder del ranking mundial. Sin embargo, el aplazamiento forzado de sus entrenamientos reduce al mínimo el margen de maniobra física. Si la rodilla de Sinner vuelve a responder con inflamación al reiniciar las cargas de trabajo a comienzos de septiembre, su incursión en territorio asiático podría quedar cancelada de forma definitiva.
