Entre el dolor y la gloria: La confesión de Vagnozzi sobre el colapso de Sinner

by Leonardo Gil
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Entre el dolor y la gloria: La confesión de Vagnozzi sobre el colapso de Sinner
© Cuenta X Jannik Sinner / Uso justo

Detrás del tenis quirúrgico e implacable que exhibe Jannik Sinner sobre el circuito mundial habita una arquitectura humana construida a fuego lento. Mientras el italiano domina el escalafón con puño de hierro, Simone Vagnozzi, una de las mentes tácticas responsables de su transformación, desnudó los entresijos de una alianza que cambió el panorama de la ATP. En declaraciones concedidas a Corriere, el estratega repasó el camino desde que asumió el banquillo tras la ruptura con Riccardo Piatti en 2022, detallando la ambición de un joven que rechazó la conformidad para perseguir la grandeza.

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La forja del número uno: Vagnozzi al descubierto sobre la mente y el cuerpo de Sinner

“Su representante, Alex Vittur, es mi padrino de boda; lo conozco de toda la vida. Jannik vino al palco de Cecchinato en Montecarlo y luego llegó la final, donde jugó contra Travaglia, a quien yo seguía en ese momento, en Melbourne. Cuando Sinner decidió separarse de Piatti en 2022, Vittur me llamó para que lo entrenara. Me pusieron a prueba, pero, obviamente, funcionó. Se notaba enseguida que tenía un talento excepcional; era el número diez del mundo con veinte años”.

El técnico enfatizó que la diferencia definitiva del de San Cándido reside en su capacidad para procesar la crítica constructiva y buscar la excelencia sin caer en el ego.

“Quizás en cinco años solo he tenido que motivarlo dos o tres veces. Siempre es el primero en sacrificarse por mejorar y sabe escuchar. No se cree superior a los demás. Incluso si le das un buen golpe después de un partido, al día siguiente reflexiona, reacciona y acepta lo que le has dicho. Su mayor cualidad es que le gusta tener a su alrededor gente que le diga lo que no quiere oír”.

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El antídoto contra la adversidad y la sombra de París

La trayectoria del líder del ranking no ha estado exenta de tormentas. Entre la sanción de tres meses por el caso de dopaje involuntario y las desconexiones físicas repentinas en escenarios de máxima exigencia —como el traspié sufrido en Roland Garros ante Juan Manuel Cerúndolo—, el cuerpo técnico ha tenido que blindar la mente del jugador para aislarlo del ruido exterior.

“Fue un momento difícil. No entiendes lo que está pasando, porque no tienes la culpa. Pero en el tenis, estamos acostumbrados a ver siempre el vaso medio lleno y a darle la vuelta a las cosas. ¿Te eliminaron pronto en Roland Garros? Tendrás más tiempo para prepararte para Wimbledon. ¿Te descalificaron? Tienes tiempo para recargar energías, recuperar fuerzas y corregir ese aspecto técnico. Jannik es un fenómeno en este sentido; cuando pisa la pista, borra todo lo que hay fuera de ella, lo elimina”.

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Sobre los bajones físicos que esporádicamente castigan al tirolés, Vagnozzi desmontó la teoría de las falencias crónicas, recordando la naturaleza humana de un atleta sometido a condiciones extremas.

“No creo que haya una sola causa; son muchas pequeñas cosas que, combinadas, pueden provocar estos pequeños colapsos, pero recordemos que ha habido cuatro en los últimos cinco años. Estos hombres no son robots. El calor, la fatiga y la tensión pueden combinarse. La temperatura en París era insoportable, y llegó allí con un estrés físico y mental considerable. Tenemos que convivir con estos episodios y trabajar para evitarlo”.

La sociedad con Cahill: Flexibilidad y evolución permanente

La incorporación de Darren Cahill al engranaje de trabajo aportó el barniz de soltura que requería un jugador formado bajo un patrón rígido. Con la eventual retirada del técnico australiano a final de temporada para priorizar su ámbito familiar, el legado de la dupla técnica queda marcado en la riqueza conceptual que hoy ostenta la raqueta de Sinner.

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“Con Cahill, sabíamos que podíamos añadirle flexibilidad. Era una persona bastante rígida: en la pista sabía jugar puntos excelentes, pero le faltaba la dimensión táctica, la comprensión de las características de sus oponentes y, por lo tanto, la flexibilidad para enfrentarlos. Jannik ha mejorado muchísimo, con la inteligencia de estar abierto a perfeccionar un talento natural y dominante”, explicó el italiano, quien finalizó detallando qué ha evolucionado en el tenis del mejor del planeta. “El saque es diferente, la forma en que maneja el punto, su confianza en la red, su facilidad para elegir las dejadas: todo ha mejorado y cambiado. Se aprende con la experiencia, pero requiere mucho trabajo duro, mucho estudio, mucha dedicación por su parte. Jannik tiene un gran deseo de aprender. De mejorar siempre”, finalizó Simone Vagnozzi.

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