El eco del mayor impacto en lo que va de Roland Garros 2026 sigue sacudiendo cada rincón de París, pero la verdadera batalla se terminó de descifrar en la frialdad de la sala de conferencias. Tras consumar una remontada de tintes mitológicos ante el número uno del mundo, Jannik Sinner, cuando se encontraba a solo un paso de armar las maletas, Juan Manuel Cerúndolo compareció ante los medios de comunicación para desglosar la intrahistoria psicológica y táctica de su hazaña. Con una madurez impropia de su juventud y una honestidad brutal, el menor de la dinastía rioplatense desnudó el momento exacto en que la lógica del partido saltó por los aires.
Sin ánimos de restar valor a su gesta, el zurdo de Buenos Aires reconoció que la realidad del marcador lo tenía contra las cuerdas antes de la metamorfosis de su rival. "Soy realista que iba 6-3, 6-2, 5-1 y era un game y me iba para casa... dado el nivel que estaba dando al principio, estaba luchando por hacer tres games por set, la verdad, porque él estaba muy arriba comparado a mi nivel", confesó sin tapujos, realzando su capacidad mental para mantenerse firme a la espera de una oportunidad.
Las alarmas del número uno: "Pensé: algo raro le pasa"
La disección que hizo Cerúndolo sobre las flaquezas de Sinner desveló la fina línea que separa la lucidez de la desesperación en la élite. A partir del tercer parcial, los patrones de juego del transalpino sufrieron una alteración drástica que encendió las alarmas en el bando argentino.
Highlights from Juan Manuel Cerundolo’s second-round win over Jannik Sinner ↘️#RolandGarros pic.twitter.com/BsriNNGop2
— Roland-Garros (@rolandgarros) May 28, 2026
"Empezar a verlo quizá con el 3-0 o al principio del tercer set. Noté que empezó a hacer diferentes tipos de saque y volea para acortar los puntos. Luego comenzó a pegar derechazos muy fuertes, incluso estando fuera de posición, intentando también que los puntos fueran más cortos", relató Juanma, quien de inmediato detectó la anomalía biológica que sufría el favorito: "¿Por qué iba a cambiar de táctica y acortar los puntos si no lo necesitaba? Así que empecé a sentirlo. Luego empezó a mover las piernas... y, además, creo que su equipo comenzó a animarlo. Pensé: 'algo raro le pasa'. No parecía lógico con el marcador, ¿sabes?", dijo el suramericano.
Frente a ese panorama, el plan de Cerúndolo mutó instantáneamente hacia una estrategia de desgaste absoluto. Logrado el quiebre y tras embolsarse la tercera manga, el argentino reveló cómo anticipó el juego psicológico de Sinner de cara a los sets definitivos. "Cuando gané el tercer set me alivió. Yo en mi cabeza pensando sin saber realmente, digo: para mí el cuarto lo tira, porque lo veía medio mal y digo para mí lo tira el cuarto y el quinto vuelve a full. Y bueno, como que el cuarto arrancó ahí duro... y después lo tiró al final del cuarto", analizó con una precisión quirúrgica, antes de clavar la estocada en un quinto set donde exhibió su mejor versión tenística.
El reglamento bajo el brazo y el "teléfono roto" familiar
Cerúndolo no esquivó los puntos más espinosos de la batalla, como las constantes visitas de Sinner al vestuario para intentar detener la hemorragia táctica. Lejos de polemizar, el menor de la dinastía validó la maniobra: "Un tenista se puede ir dos veces al vestuario... creo que eran dos veces a cambiar, entonces está perfecto, totalmente legal... Creo que yo hubiera hecho lo mismo, tratar de ganar tiempo para mejorar". Tampoco consideró que el factor climático hubiese sido determinante para su propia estructura, admitiendo que el sofocante calor parisino jugó a su favor esta vez.
El momento de color de su alocución llegó al describir cómo vivió su entorno los vaivenes de un marcador de locura, revelando la divertida confusión que sufrió su hermano Francisco mientras disputaba su propio compromiso en paralelo. "Tengo entendido que mi hermano Fran se enteró en la cancha... le iban diciendo ahí en el partido cómo iba... Yo me imagino que él no entendía nada porque mi familia estaba viendo mi partido y claro, que se ve que no llegaban a la tribuna y él debía decir: qué está pasando, que no viene, qué pasó acá", relató el menor de los Cerúndolo.
Un festejo contenido por pura admiración humana
Quienes esperaban una celebración desmedida sobre el polvo de ladrillo se encontraron con la timidez intrínseca de un Cerúndolo que prefiere la procesión por dentro, motivado además por el infinito respeto que le profesa al rey destronado. "Tengo un respeto muy grande por él. Es una gran persona, más allá de lo del jugador... siempre es muy buena persona, siempre está muy atento, siempre saluda correcto, la verdad, él es un fenómeno, así que también sí, mucho respeto hacia él", sentenció de forma caballerosa un Juanma que, tras refugiarse en el vestuario para cumplir con la bicicleta estática y la camilla del fisioterapeuta, ya proyecta su mente hacia la durísima batalla de juventud que le espera ante el español Martín Landaluce. París ha perdido a su máximo favorito, y las palabras de Cerúndolo confirman que el torneo ha entrado en una dimensión completamente impredecible.
