Sinner se une a la rebelión en París: "Sin nosotros los torneos no pueden existir"

by Leonardo Gil
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Sinner se une a la rebelión en París: "Sin nosotros los torneos no pueden existir"
© Cuenta X Roland Garros / Uso justo

Las hostilidades institucionales han alcanzado su punto álgido en los pasillos de Roland Garros 2026. Tras los contundentes posicionamientos de las principales raquetas del circuito femenino, la confirmación de la fractura total entre los jugadores y las cúpulas de los Majors llegó de la mano del máximo referente del escalafón masculino. Jannik Sinner compareció en el Media Day no solo para analizar su candidatura sobre la arcilla, sino para certificar que el vestuario avanza con un frente unido e inquebrantable en su cruzada política.

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El de San Cándido replicó con exactitud la medida de presión acordada por los tenistas, limitando de forma drástica su interacción con los medios a 15 minutos exactos. Lejos de suavizar el conflicto, el italiano utilizó su intervención para lanzar un aviso demoledor sobre el verdadero peso que ostentan los deportistas en el negocio del tenis global.

Un mensaje de firmeza sin hostilidad hacia la prensa

Sinner quiso estructurar su discurso separando la disconformidad con las organizaciones del respeto que mantiene hacia los profesionales de la comunicación. La reducción del tiempo en sala de prensa es una herramienta de visibilización, no un ataque directo a los medios.

"Sí, creo que muchos jugadores lo están haciendo. Pero no es nada contra los periodistas ni contra ustedes. Estamos felices de cumplir con nuestras obligaciones. Simplemente estamos intentando ponernos también en una posición donde podamos tener algo de voz, y creo que es justo hacerlo", desglosó el líder de la ATP, contextualizando el hartazgo de los jugadores tras meses de silencios burocráticos. "Como ya dije en Roma, llevamos un año esperando una pequeña respuesta. Aquí estamos intentando empezar algo, pero repito: no es nada contra ustedes. Estamos aquí y cumplimos nuestras obligaciones".

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El fantasma del boicot y la batalla por las pensiones

La gravedad de la situación quedó expuesta cuando el italiano fue consultado sobre la viabilidad real de paralizar el circuito a través de un boicot. Lejos de diluir la posibilidad con respuestas de compromiso, Sinner reafirmó que el sindicato de tenistas contempla todos los escenarios si la contraparte mantiene su postura hermética.

"Eso ya lo veremos. Hace falta que todos los jugadores estén unidos, y lo bueno es que ahora estamos muy conectados. Creo que es algo positivo, porque sin nosotros los torneos no pueden existir. Como dije en Roma, se trata de respeto. Y cuando tienes que esperar más de un año para recibir una pequeña respuesta, incluso siendo los diez mejores jugadores del mundo, no es agradable. Además, no se trata solo del dinero de los premios. También hablamos de las pensiones, que es un tema muy importante, porque después de la carrera esperamos poder tener una pensión", destapó de forma directa, introduciendo en el debate un elemento clave para la seguridad laboral de los tenistas en su etapa postprofesional.

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Exigencia de gobernanza frente a los cambios unilaterales

El descontento del vestuario también apunta a la toma de decisiones arbitrarias respecto al calendario y las fechas de inicio de las competiciones, modificaciones que alteran la planificación física de los atletas sin su consentimiento previo.

"Queremos participar un poco más en la toma de decisiones. Por ejemplo, ahora tres de los cuatro Grand Slams empiezan en domingo, pero no sabemos si mañana querrán empezar en sábado o viernes. Nos gustaría poder participar en esas conversaciones. Así que veremos hacia dónde va todo esto y cómo reaccionan también los otros Grand Slams después de este torneo. Luego decidiremos qué hacer", concluyó el número uno del mundo.

Las cartas están sobre la mesa en París. Mientras el aspecto deportivo reclama su espacio con Sinner asumiendo la carga de haber disputado 17 partidos en el último mes y medio, el plano institucional se adentra en un terreno inexplorado donde los tenistas parecen haber recordado, finalmente, de quién depende el espectáculo.

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