En el trono del tenis, la soledad es el pedestal más pesado. Con Carlos Alcaraz fuera de combate por una lesión que mantiene en vilo al circuito, todos los focos han convergido en un solo punto: la figura imperturbable de Jannik Sinner. Lo que antes era una rivalidad vibrante se ha convertido, por fuerza mayor, en una monarquía absoluta donde el italiano ya no compite contra otros, sino contra la expectativa de la perfección.
La sentencia de Rusedski: "Debería ganar todo"
El análisis de Greg Rusedski en el podcast de Tennis 365 no deja lugar a grises. Para el británico, la ausencia de Alcaraz le quita a Sinner su mayor contrapeso y, a la vez, le añade una mochila de plomo. "Hay mucha más presión y expectativas, porque estoy diciendo que va a ganar Roland Garros, va a ganar Madrid, va a ganar Roma, y debería ganar todo lo que juegue ahora", soltó Rusedski con la contundencia de quien conoce el peso de la gloria.
El dilema es cruel: si Jannik gana, cumple con el guion; si pierde, se leerá como un fracaso ante un cuadro "limpio". "Imagínate si Alcaraz no se presenta en Wimbledon. De nuevo, la presión será enorme. Deberías ganarlo todo y no es fácil manejar esa expectativa", advirtió el analista, subrayando que el mayor enemigo del italiano ya no es el drive de su oponente, sino la narrativa de su propia invencibilidad.
El ADN de Nadal: "Mentalmente no puedo desaparecer"
Lo que más asombra a los expertos no es solo la racha de 22 victorias consecutivas de Sinner, sino la metamorfosis de su psique. Rusedski no dudó en trazar un paralelismo con la mística de Rafa Nadal, citando una frase del balear en el US Open 2019 que define esta nueva era: "Técnicamente puedo fallar, pero mentalmente no puedo desaparecer".
Esa es la armadura de Sinner. Según Rusedski, la principal fortaleza del de San Cándido reside en su inteligencia táctica, una capacidad casi robótica para elegir siempre la opción correcta, incluso cuando la ejecución flaquea. "Lo que he notado esta semana es el uso de la dejada para atraer a sus oponentes... y simplemente juega siempre el golpe correcto. Aunque no siempre lo ejecute", analizó el ex tenista.
El Gran Slam "invisible": El asalto a la historia
Para Rusedski, este dominio no es negativo para el deporte; al contrario, sería un hito que rayaría lo sobrenatural. Si Sinner aprovecha este vacío de poder para conquistar los títulos que restan, entraría en una dimensión estadística donde solo habitan los mitos. "Si gana todos los torneos, habrá ganado los nueve títulos de la Serie Masters y los cuatro Grand Slams si gana en París. Eso sería increíble... a una edad tan temprana", sentenció.
Sinner se encuentra ante el umbral de lo eterno. En Madrid, Roma y París, el italiano no solo defenderá su número uno; defenderá la idea de que, en ausencia de su gran némesis, el tenis ha encontrado a un hombre capaz de devorar la historia sin pestañear. La presión es máxima, pero como demostró Nadal en su día, los elegidos no desaparecen cuando el aire se vuelve escaso.
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