El Mutua Madrid Open 2026 ha arrancado con un sabor agridulce en los pasillos de la Caja Mágica. Con el cuadro principal huérfano de sus dos grandes polos de atracción, todas las miradas se han posado sobre Jannik Sinner. El italiano, que llega a la capital española con el aura de gran dominador, no ha querido sumarse al ruido mediático sobre la salud de sus rivales, demostrando que su caballerosidad fuera de la pista es tan afilada como su derecha.
Al ser consultado sobre si había indagado en la gravedad de la lesión de muñeca de Carlos Alcaraz, Sinner fue tajante en su respeto al compañero: "Hablé con él, pero no hablamos de este tema, que creo que es algo bastante privado". Jannik, que ha compartido podio y confidencias con el murciano, prefiere guardar la distancia profesional: "Espero que esa férula le ayude a estar de vuelta lo antes posible. Es una lástima no tenerle aquí, tampoco a Novak; son las dos mayores estrellas de nuestro deporte", confesó con una franqueza que evidencia el vacío de poder en el torneo.
Un torneo huérfano de sus leyendas
La ausencia de Novak Djokovic y Alcaraz no es solo un golpe para el espectáculo, sino un desafío para la propia organización. Sinner reconoce que, aunque el evento sigue siendo de primer nivel, la falta de los "dueños" del circuito cambia la narrativa por completo: "Es algo difícil de digerir para la organización. Siempre es diferente cuando Carlos y Novak no están en el cuadro", explicó el italiano. Para Jannik, ganar en Madrid tiene un valor intrínseco, pero sabe que el camino hacia la gloria se siente "distinto" sin los obstáculos más altos del circuito.
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— #MMOPEN (@MutuaMadridOpen) April 21, 2026
Sin embargo, el italiano no se confía ante el cuadro despejado. Con la madurez que le ha llevado a la cima, Sinner rehúye de la etiqueta de "campeón por decreto": "En mi mente sé que si quiero enfrentarme a Carlos es en la final, y el camino hacia la final es muy largo. Entre medias todo puede pasar". Su enfoque, como siempre, es el "día a día", empezando por un debut ante un jugador de la previa que ya trae ritmo de competición.
La conexión especial con Madrid
A pesar de las bajas, Sinner se siente como en casa en territorio español, en parte gracias a esa "hermandad" que proyecta junto a Alcaraz y que el público madrileño ha aprendido a valorar. "Creo que tengo una gran relación con España, también por Carlos, porque tenemos una buena amistad fuera de la pista y es algo que la gente reconoce de una manera positiva", señaló.
Para el número uno de la Race, jugar con la grada apasionada de Madrid es un combustible extra. "Cuando hay buena conexión con la grada, jugar es más especial", añadió, dejando claro que su intención es llenar con su tenis el hueco emocional que han dejado sus dos grandes rivales. Sinner está listo para el desafío, pero lo hace con la nostalgia de quien sabe que los grandes torneos se miden por la talla de los oponentes que logras batir.
