Las pelotas defectuosas y las reglas absurdas intentan frenar el paso arrollador de Jannik Sinner en Melbourne. El vigente campeón del Open de Australia 2026 no solo tuvo que batallar contra Luciano Darderi, sino contra un entorno que parece volverse más lento y hostil a medida que avanza el torneo. Tras sellar su pase a cuartos, el italiano soltó verdades incómodas sobre el estado de las bolas y el extraño "veto" tecnológico que sufrió en pleno partido.
"Todo se ha vuelto lento": La queja que hace temblar a la organización
Jannik no se anduvo con rodeos al analizar por qué el partido se le complicó en el tercer parcial. "Las condiciones han cambiado, ha habido un momento en el que todo se ha vuelto bastante lento, la pelota se hinchaba un poco más", disparó el número dos del mundo. Esta metamorfosis del material es el peor enemigo para un pegador como él, transformando el tenis de alta velocidad en una guerra de desgaste físico.
Sinner explicó que este fenómeno no es casualidad y afecta directamente el ritmo de juego: "Sentí que el tercer set fue un poco diferente porque también se alargó un poco. La pista pierde ritmo. A partir de las 7:30 es un poco diferente".
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— #AusOpen (@AustralianOpen) January 26, 2026
El tenso cara a cara con el juez de silla
Además de la crisis de las pelotas, Jannik Sinner reveló el incómodo momento en que la autoridad del torneo lo obligó a desnudarse de su tecnología de rendimiento frente a miles de personas. "El juez de silla me preguntó enseguida si este era el rastreador. Dije que sí y me dijo que lo quitara", relató Jannik con visible frustración.
A pesar de que el italiano buscaba monitorear su frecuencia cardíaca y calorías para optimizar su recuperación, se topó con un muro reglamentario: "Está bien. Hay otras cosas que podríamos usar, el chaleco, pero me resulta un poco incómodo... pero las reglas son las reglas. Lo entiendo y no lo volveré a usar", sentenció con una resignación que esconde un claro desacuerdo con la modernización del circuito.
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El plan maestro para los cuartos de final
Lejos de amilanarse, el campeón ya tiene la mirada puesta en lo que viene, y su estrategia incluye "esconderse" de la presión mediática. "Seguramente mañana entrenaremos indoor, me gusta más. Hay menos gente", confesó sobre su día de descanso. Para Sinner, la clave ahora no es castigar la bola, sino sobrevivir a las condiciones: "Es muy importante recuperar lo máximo posible, haremos poco en pista".
