El número uno del mundo, Jannik Sinner, volverá a la acción esta semana en el US Open cuando comience la defensa de su corona contra el checo Vit Korpiva, un jugador que viene de sufrir una fiebre que lo obligó a retirarse en su último partido, la final del Masters 1000 de Cincinnati contra Carlos Alcaraz.
Con aquel inconveniente atrás, el italiano espera seguir haciendo historia en Nueva York al perseguir su quinta corona de Grand Slam, un tenista que se ha convertido en el mejor en el último año en canchas de cemento y que espera seguir creciendo y mejorando dentro y fuera de las canchas, mentalidad que compartió en el “Día de los Medios” en Flushing Meadows.
"Mi vida gira en torno al tenis, pero sé que cuando tenga entre 35 y 40 años todo habrá terminado y tendré que decidir qué hago en mi vida. No me gusta alardear de que soy el número 1 del mundo, siempre he sido una persona muy humilde. Considero que para llegar a esa posición necesitas ser ejemplar con tu comportamiento dentro y fuera de la cancha", dijo el italiano en palabras que compartió el medio “Il Corriere della Sera”.
Jannik Sinner: Aceptar mis defectos fue clave. Yo pensaba que era muy bueno, pero en realidad no lo era.
La preparación es vital para el oriundo de San Cándido, quien reveló su enfoque de cara a cada partido. "Veo mucho tenis, analizo a mis rivales y siempre me pongo videos de mis rivales en el día previa a enfrentarme a ellos. Mi equipo me ayuda mucho antes del partido, pero durante los encuentros sigo pensando que es el jugador el que debe encontrar las soluciones porque hay situaciones en las que no tienes confianza para hacer lo que te piden desde fuera", detalló el cuatro veces campeón de Grand Slam.
A sus 24 años recién cumplidos, Sinner ha ido confirmando cada expectativa que había sobre él, pero el camino y los retos superados, además de los momentos complicados, no han sido fáciles, por lo que su mentalidad ha sido vital en el proceso. "Aceptar mis defectos fue clave. Yo pensaba que era muy bueno, pero en realidad no lo era. No tenía paciencia y quería hacerlo todo rápido y a la vez. El tenis es un rompecabezas, hay que trabajar duro para que las piezas encajen", remarcó Jannik Sinner.
