Carla Suárez: Me gustaría jugar la Billie Jean King Cup por última vez



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Carla Suárez: Me gustaría jugar la Billie Jean King Cup por última vez

Carla Suárez anunció en 2020, el primer año de pandemia COVID-19, que había sido diagnosticada con un Linfoma de Hodgkin. Meses después, ver a la tenista española sana y entrenando para regresar a su gira de despedida, fue la mejor noticia.

“Afortunadamente me encuentro bien”, abre la canaria. Su juventud, vida sana y actitud ante la vida no le privaron de sufrir un duro trago. Las muestras de cariño de la gente hacia ella fueron inmediatas. No solo de compañeros, sino del mundo del deporte en general y de otros ámbitos fuera de su profesión.

“Recuerdo mucho el mensaje de Dani Rovira porque me sacó una sonrisa. A él le diagnosticaron lo mismo que a mí meses antes y que alguien que ha pasado por eso te escriba y se interese por ti, es muy especial.

He recibido muchísimos mensajes y todos ellos han sido especiales”. La personalidad de Suárez la empujó hacia el positivismo para sobrellevar la enfermedad, demostrando que la garra que exhibe en la cancha no se limita a lo deportivo.

“Lo quise hacer visible, lo quise anunciar, informar del día a día. Me sentía bien, con fuerzas. Si haciéndolo así ayudé, me alegro”. “Probablemente mi personalidad me haya ayudado.

El tenista desde pequeño está acostumbrado a afrontar momentos difíciles. A la hora de entrenar y de competir no siempre estás bien, tienes que dar la cara y sobreponerte a malos momentos”, comenta la ex número 6 del mundo.

Después 23 empuñando la raqueta, Suárez está en el último tramo de su carrera. Su padre jugaba al balonmano, su madre era gimnasta y ella descubrió el tenis a los 9 años como actividad extraescolar.

“Mi hermano y yo terminábamos las clases a las 4 de la tarde y algunos días a la semana no teníamos la tarde cubierta. Mi madre, profesora de educación física, quería que estuviésemos ocupados.

Mis vecinos jugaban y fue casualidad, pero me fue gustando cada vez más”. “De pequeña en el colegio jugaba al fútbol, al baloncesto. Me gustan mucho los deportes, las motos”, comenta la atleta de 32 años.

El gran salto Suárez empezó a despuntar y tomó una de las decisiones más importantes de su vida: instalarse en Barcelona, lejos de su ambiente familiar: “Al vivir en Gran Canaria te quedabas limitada, jugabas siempre con las mismas personas.

Al ser una isla, viajabas, pero tampoco mucho. Decidí dar ese paso para ser una jugadora profesional, irme a Barcelona e intentar cumplir mis sueños. Cambió la manera de entrenar, la intensidad, las compañeras y la ilusión, porque veía que cada vez podía tener más cerquita los torneos grandes”.

De esos primeros años sacó su golpe maestro: “Antiguamente se jugaba más con revés a una mano y mi entrenador de aquel entonces jugaba a una mano, su hermana y muchos chicos de la escuela.

A base de repeticiones lo aprendí y es muy natural, a la gente le impacta mucho. En el tenis es un golpe muy difícil de hacer. A base de práctica, a día de hoy, tengo ese revés que me identifica mucho”.

Los resultados en su carrera empezaron a una edad temprana. Campeona de España infantil en 2002, Subcampeona de Europa sub-16 en 2004, Campeona de España junior y Campeona de Europa junior en 2006. Roland Garros 2008 “Es el primer Roland Garros que juego, me doy a conocer.

Juego en la pista central con Amelie Mauresmo, ex número uno del mundo, local, y le pude ganar”, recuerda Suárez que juega esta semana en la arcilla de París, su torneo favorito. “En 2009, en la pista central de Australia gané a Venus Williams fue muy especial.

Son partidos que marcan tu trayectoria. Esos dos son muy especiales. Al final se agradece jugar en estadios así. Trabajas para esos momentos”. En los grandes estadios es donde la campeona de Oeiras (2014) y Doha (2016) quiere hacer su circuito de despedida.

“Estoy entrenando para llegar a Roland Garros. Quiero jugar Wimbledon, las Olimpiadas y Nueva York, el US Open. Al ser el último año, después de lo que me ha pasado, al menos quería intentar retirarme en una pista de tenis en los torneos que más me gustan”.

Tokio 2020 Los JJ.OO. se cancelaron en 2020 por la pandemia COVID 2019: "Cuando se cancelaron el año pasado me costó asimilarlo porque en ese momento a mí no me habían diagnosticado la enfermedad.

Por suerte, se pospusieron" Los Olímpicos han estado siempre presentes en su memoria: “Mentalmente me ha servido durante la enfermedad. Cuando tenía algún pequeño bajón, lo intentaba recordar”.

Este año, con restricciones para salvaguardar la salud, Tokio encenderá sus focos y los atletas miran hacia el país del sol naciente con ilusión: “Es muy bonito tener la opción de traerte una medalla para tu país.

Es difícil explicarlo con palabras. Me encantaría poder estar en unos cuartos JJ.OO”. La canaria recuerda cada una de sus experiencias olímpicas: “He podido disfrutarlos todos de distinta manera.

A Beijing 2008 me clasifiqué a última hora, no iba con un objetivo deportivo. La ceremonia inaugural es inolvidable, el estar en la Villa, ver en directo a todos los deportistas que yo veía por la tele, compartir con ellos”.

“De Londres me quedaría con que mi familia pudo venir a verme. Gané un partido. No aspiraba a medalla, pero lo disfruté mucho. Y se jugaron en hierba, una superficie en la que nunca se habían jugado”.

“En Río iba con un objetivo en mente. Sabía que podía llegar a las rondas finales. Jugué el dobles con Garbiñe (Muguruza) por primera vez con opciones de medalla, perdimos en cuartos.

De cada año me he podido quedar con algo”. Precisamente es con Muguruza con la que, si se clasifica, jugará dobles este año. Billie Jean King Cup También fue en 2008 cuando Suárez debutó en el equipo de la Billie Jean King Cup, en cuartos de final contra Italia.

De ahí, a semifinales contra China y finales contra Rusia. Un estreno que pudo convertirse en gloria se tornó en derrota, algo que le enseñó a manejar los sinsabores de la selección nacional: “Es una semana muy especial.

Viajas con el equipo, solemos ser entre 15 y 18. He renunciado otras veces por el calendario. En los últimos años he intentado estar en todas. Me gusta la sensación de jugar en equipo”. Desde entonces, la lucha de la canaria, con 16 series y 29 partidos, ha estado en llegar a lo más alto.

“Quería llevar a España al Grupo Mundial. Estamos a la espera. Tengo muchas ganas de volver a jugar una última Billie Jean King Cup”. Pospuestas por la pandemia, las finales están a la espera de confirmación.

La Copa Federación evolucionó en 1995 convirtiéndose en la Fed Cup y este año arrancó de nuevo con un nombre revolucionario. La Billie Jean King Cup, en honor a la legendaria tenista estadounidense.

“Ella ha sido un icono, una leyenda. El tenis ha evolucionado y gracias en parte a ella. Es una buena madrina”. Sus memorias se mantienen vívidas, algunas con el dulce sabor de la victoria: “Semifinales en China 2008.

Fuimos a jugar allí sin ser favoritas. Gané mi primer individual, pasamos a la final. Quería saber lo que se sentía al ganar una competición así. Se me quedó muy marcada”, y otras amargas: “Tengo grabada una en Sevilla contra la República checa que perdimos en el doble decisivo.

Todo muy igualado para podernos meter en semifinales. Esa me dolió. Esa derrota me costó asimilarla muchísimo. Fue dolorosa y pasaban las semanas y nos acordábamos de los partidos que perdimos. Pero el equipo se sobrepuso, no quedaba otra.

Las eliminatorias se viven con muchos nervios”. De esas vivencias guarda muchas enseñanzas: “Las victorias se intensifican más porque se comparten”. “Una de las últimas en Bélgica ganamos en el dobles decisivo 3-2.

El equipo tenía muchas ganas de subir al Grupo Mundial. Fue muy sufrida, pero pudimos ganar y ver las caras de alegría del equipo”. De esa victoria a la de Japón en Qualifiers, con dos triunfos de Suárez, que situó a España entre las 12 aspirantes al título.

La española guarda una buena relación con sus compañeras de equipo, con algunas de amistad profunda. También con el resto del equipo: “Con los médicos, los fisios, el encordador, el fotógrafo, la capitana, la delegada…”, y se siente agradecida porque todos ellos la han apoyado en los momentos más complicados.

Su sangre "copera" no le empuja a soñar con la capitanía: “Requiere mucha responsabilidad, no es un puesto fácil. Hoy no es algo que me plantee”. Al equipo le augura un futuro prometedor: “Garbiñe seguirá siendo la líder durante mucho tiempo.

Paula (Badosa) nos va a dar muchas alegrías. Si no me equivoco, tiene esa ilusión de jugar por equipos. Sara (Sorribes) no me cabe la menor duda de que es una auténtica guerrera, una jugadora de equipo. A corto plazo, España puede hacer buenos resultados”.

Después del tenis Suárez tiene planes de descansar en Canarias, en familia, cuando diga el adiós definitivo al tenis profesional: “En las Islas se vive muy bien. Quizás algunos años me quede fuera, pero a la larga me gustaría volver”.

Quiere ocuparse del restaurante que tiene con su hermano y tener un bebé. “Me gustaría ser madre, me hubiera gustado serlo antes, pero en el deporte si paras pierdes mínimo un año. Yo tenía claro que si era madre me quería dedicar a la familia, no quería jugar al tenis.

Tengo eso en mente”. Dentro o fuera de la cancha, el mundo del tenis, su segunda casa, seguirá los pasos de esta mujer guerrera, calmada, admirable y con un futuro prometedor.