Rybakina y el Nº1: "Ha sido muy estresante, pero encontré el camino"

by Leonardo Gil
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Rybakina y el Nº1: "Ha sido muy estresante, pero encontré el camino"
© Cuenta Instagram Elena Rybakina / Uso justo

El Arthur Ashe Stadium fue testigo de una jornada memorable para la historia del tenis moderno. Con la frialdad táctica que la caracteriza, pero con un torbellino de emociones rugiendo por dentro, Elena Rybakina selló su pase a las semifinales del US Open 2026 tras derribar en un cruce eléctrico a la china Qinwen Zheng. La victoria no solo metió a la kazaja en la lucha directa por la corona neoyorquina ante más de 22.000 espectadores, sino que desató el premio definitivo: romper la última barrera matemática para erigirse como la nueva número uno del ranking mundial WTA.

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La conquista del Olimpo: Elena Rybakina domina sus demonios en Nueva York y se corona como la nueva Nº1 del mundo

El camino hacia la cima exigía una prueba de carácter supremo. Rybakina necesitaba firmar presencia en la penúltima ronda del torneo para desplazar a toda la cúpula del circuito, y no decepcionó. Sin embargo, detrás de la imagen impertérrita que proyecta sobre el cemento, la flamante reina del circuito confesó en rueda de prensa la vorágine interna que debió gestionar para firmar la gesta.

"Fue un partido muy difícil. Muy estresante. No empecé de la mejor manera y encontré un camino al final. Estoy súper feliz. Había muchos pensamientos pasando por mi cabeza al principio, pero estoy contenta de haber encontrado la manera", reveló la tenista tras sellar el triunfo.

La batalla contra los fantasmas internos y la catarsis en el box

El arranque del partido amenazó con arruinar la cita con la historia. Ahogada por los nervios, el juego agresivo de Zheng y la incomodidad de la luz sobre la pista, Rybakina se vio atrapada en una espiral negativa que la obligó a recurrir a su equipo de trabajo para no colapsar en el primer set.

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"Por supuesto que había muchas emociones. Estoy intentando esconderlas porque no quieres que tu rival vea también tu frustración cuando algo va mal. Lo mejor que hice en ese momento fue ir al box y soltarlo. Ellos me escucharon. Fue una batalla también dentro de mí, con muchas emociones. Al principio estaba bastante negativa, pero después encontré el camino, encontré el foco y todo mejoró", explicó con total franqueza.

La remontada se cimentó en un ajuste táctico y emocional inmediato. Dejó atrás la pasividad, dio un paso al frente para tomar la iniciativa de la pelota y apoyó su templanza en las instrucciones que bajaban desde su banquillo.

"Fui al box y simplemente dejé salir las emociones, contándoles todo lo que tenía en la cabeza. Mi entrenador me mantuvo concentrada y trató de recordarme lo que habíamos hablado antes del partido. En el primer set estuve pasiva y no tuve suficiente energía. En el segundo set di un paso adelante y jugué un poco más agresiva en los momentos importantes", añadió.

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"El número uno es gigante, pero yo persigo títulos"

Con dos coronas de Grand Slam en sus vitrinas y la consagración en el trono WTA, la trayectoria de Rybakina adquiere una dimensión monumental. Pese a la magnitud del hito, la tenista nacida en Moscú, pero nacionalizada kazaja mantiene los pies firmes sobre la tierra, priorizando la ambición deportiva inmediata sobre los récords de computadora.

"Significa mucho, por supuesto, pero no pienso demasiado en ello. Es un gran logro y siento que lo apreciarás y pensarás todavía más cuando termines tu carrera. Es bonito cuando terminas y puedes decir: ‘He ganado estos torneos, he sido Nº1, es increíble’, pero ahora mismo tienes que seguir adelante. Todos mis pensamientos están puestos en el próximo partido. Vas más a por los títulos y después el ranking puede llegar, o no", aseveró.

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Esta mentalidad competitiva contrasta con sus orígenes humildes en la disciplina, recordando que el tenis comenzó como una simple válvula de escape escolar antes de dar el salto definitivo al profesionalismo a los 17 años.

"Cuando era niña nunca pensé que iba a ser profesional ni que jugaría en estos grandes escenarios. Mi decisión de ser profesional llegó a los 17 años y ahí fue cuando creí que podía hacerlo bien. De niña simplemente disfrutaba jugando al tenis después del colegio y pasando tiempo con mis amigos. Era solo por diversión", recordó emocionada.

Un hito imborrable para Kazajistán tras superar las lesiones

El impacto de este ascenso trasciende las fronteras del circuito profesional. Desde su adopción de la bandera kazaja, Rybakina ha desencadenado una auténtica revolución en el país asiático, convirtiéndose en el espejo donde se miran miles de niños que hoy abrotan las escuelas de tenis.

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"Es historia y estoy muy orgullosa de representar a Kazajistán. Cada vez que vuelvo, no importa a qué ciudad vaya, siempre hay muchos niños jugándolo. Demuestra que todo es posible si crees y trabajas duro. Es un logro increíble para el país", subrayó la nueva reina del tenis mundial.

A solo dos pasos de alzar el trofeo en el Abierto de Estados Unidos, la nueva monarca de la WTA analiza el tramo final del torneo con la serenidad de quien ya superó lo más duro. Tras llegar a Nueva York envuelta en dudas físicas por arrastrar lesiones y semanas sin entrenamiento competitivo, Rybakina avisa que no bajará los brazos en las semifinales.

"Desde donde venía cuando llegué a este torneo, estando lesionada y sin entrenar, creo que hemos llegado bastante lejos. Ahora solo quedan los últimos esfuerzos. Necesito mantenerme agresiva, intentar que mis emociones no condicionen mi juego y disfrutar. No hay ninguna rival fácil", cerró enfática.

Elena Rybakina Qinwen Zheng
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