El imparable ascenso del pickleball en el mapa deportivo de los Estados Unidos continúa chocando de frente contra la sensibilidad de las grandes leyendas del tenis tradicional. En un contexto donde las canchas de cemento son paulatinamente adaptadas para acoger a esta disciplina recreativa de masas, la voz de Andy Murray ha irrumpido con la contundencia de un revés paralelo para marcar una frontera estética y técnica insalvable.
El purismo de la raqueta: Andy Murray cuestiona la esencia y el impacto del pickleball
El exnúmero uno del mundo y poseedor de tres entorchados de Grand Slam abordó sin ambages la irrupción de este fenómeno comercial, dejando clara su aversión hacia una práctica que, a su juicio, dista considerablemente de la complejidad biomecánica y táctica que exige el deporte blanco.
“Realmente no soy aficionado al pickleball. No me gusta. Sé que es muy popular, particularmente en Estados Unidos, pero simplemente no es para mí”.
Andy Murray on pickleball:
"I'm really not a fan of pickleball. I find the noise a bit annoying. I think it's quite an easy game as well. It's a little bit of a cop out." pic.twitter.com/ynR2QQZIZYADVERTISEMENT— Corvath Draemir (@Archaicmind3000) July 27, 2026
El ruido y la simplicidad: La sentencia del escocés
Más allá de una simple inclinación personal, el de Dunblane profundizó en los factores específicos que distancian su paladar deportivo del formato de la pala de madera y la pelota perforada. Para el británico, el impacto acústico y la baja barrera de entrada técnica constituyen los principales puntos débiles de la disciplina.
“El ruido me parece un poco molesto. Creo que también es un juego bastante fácil”.
Las aseveraciones de Murray alimentan un fuego cruzado que lleva meses ardiendo en los vestuarios del circuito profesional. Mientras los defensores del pickleball destacan su democratización y el crecimiento exponencial en patrocinios e infraestructura, los referentes de la raqueta insisten en la marcada brecha de preparación física y maestría que separa a ambas actividades.
El componente social frente a la alta competición
A pesar de la dureza de sus apreciaciones, el escocés no obvió los atributos que han permitido al deporte de la bola plástica conquistar a millones de aficionados en suelo norteamericano, delimitando su valor dentro del marco estrictamente recreativo.
“Como juego, creo que es divertido. Es una buena manera de socializar, teniendo también un cierto componente de actividad física. Pero no soy un gran aficionado”.
Con la autoridad que le otorga una carrera forjada en las batallas más encarnizadas de la era dorada del tenis, Murray suscribe así el manifiesto de los puristas: el entretenimiento urbano tiene su espacio, pero la mística, el desgaste y la complejidad del tenis permanecen en un pedestal inalcanzable.
