Zverev reina en París tras su calvario: "Pase lo que pase, siempre seré campeón"

by Leonardo Gil
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Zverev reina en París tras su calvario: "Pase lo que pase, siempre seré campeón"
© Cuenta X Roland Garros / Uso justo

El tenis es una trituradora de almas que suele exigir los sacrificios más crueles antes de abrir las puertas de su olimpo selecto. Tras morder el polvo en tres definiciones agónicas en el pasado, Alexander Zverev ha completado su obra de redención definitiva bajo el cielo de París. En una final volcánica, cargada de drama, tensión psicológica y giros indescifrables, el gigante de Hamburgo sobrevivió al indomable orgullo de Flavio Cobolli con un dramático marcador de 6-1, 4-6, 6-4, 6-7(5) y 6-1, para abrazar por primera vez en su biografía la mítica Copa de los Mosqueteros de Roland Garros 2026.

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Con los ojos enrojecidos y la Copa reposando a su lado, "Sascha" compareció ante los medios de comunicación para desnudarse emocionalmente en una rueda de prensa de antología. El alemán soltó todo el lastre de los traumas del pasado y lanzó una proclama que retumba como un trueno en el circuito: su nombre ya pertenece a la eternidad.

El instante de la realización y el exorcismo de la Chatrier

Haber caminado tantas veces por el desierto de la derrota generó un estado de incredulidad en la mente del teutón cuando cayó el último punto de la velada. Fue el lenguaje corporal de su bando el que terminó por despertarlo del trance.

"Fue una combinación de cosas. Primero, no creía que había ganado. Luego vi mi equipo y todos celebraban. Ahí fue cuando me di cuenta de que había ganado, especialmente al ver a mi padre levantar los brazos, ahí fue cuando realmente me golpeó: 'ok, gané'. Cuando estaba en el suelo, todas las emociones salieron, porque esta cancha es muy especial para mí, tanto de manera positiva como negativa, ya que tuve algunos de los momentos más difíciles de mi vida y de mi carrera en tenis aquí. Estaba tirado en esta cancha con una lesión y no sabía si volvería a jugar. Perdí una final de Grand Slam aquí. Todos esos recuerdos siguen conmigo, pero este triunfo los supera".

Ese polvo de ladrillo que en 2022 presenció su escalofriante rotura de ligamentos y en 2024 lo vio caer ante Carlos Alcaraz, esta vez se transformó en el colchón de su gloria más sagrada.

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La liberación mental de la inmortalidad: "Siento que puedo hacerlo de nuevo"

A diferencia de su fulgurante éxito en la categoría Masters 1000, los torneos de cuatro estresantes semanas se habían transformado en un muro infranqueable para Zverev. Al verse finalmente con la corona en las manos, el teutón sacó pecho por la conquista de su vida.

"El éxito me pasó muy temprano en los Masters porque gané uno a los 20 años y luego gané muchos más Masters. Así que tuve esa liberación a nivel de Masters rápidamente, pero en un Grand Slam tomó más tiempo. Ahora, pase lo que pase, siempre seré campeón de un Grand Slam y nadie me lo puede quitar. Eso me da algo de libertad; tal vez mi mente estará más tranquila en una final, incluso si pierdo, seguiré siendo campeón de un Grand Slam. Este trofeo es muy importante para mí, porque si hubiera perdido, mi confianza habría bajado mucho. Pero ahora que lo gané, siento que puedo hacerlo de nuevo".

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El milagro de los calambres "mentales" en el quinto set

Uno de los capítulos más insólitos del pleito ocurrió en la antesala de la manga definitiva, cuando el físico del alemán pareció encender las alarmas tras ceder el desempate del cuarto set. No obstante, Zverev desveló una fascinante paradoja táctica: el dolor físico terminó por salvar su mente del abismo.

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"Tuve calambres. Estaba pasando un poco de dificultad física, aunque no creo que los calambres fueran realmente físicos, creo que eran más mentales. Estaba muy tense, muy emocional y un poco inestable también en el cuarto set. En realidad creo que los calambres me ayudaron de cierta manera; creo que me relajé un poco, empecé a pegar mis golpes con más libertad y simplemente dejé fluir. Y, por supuesto, el quinto set salió a mi favor, y estoy feliz por eso y por sentarme al lado de este hermoso trofeo por primera vez".

Esa parálisis obligó al nuevo monarca a soltar el brazo con una agresividad liberadora que terminó por demoler la resistencia de Cobolli en el set final: "Siento que manejé muy bien las últimas dos semanas, porque con todas las derrotas tempranas, con Jannik y Novak fuera, me mantuve concentrado y calmado, y siento que estaba jugando muy bien. Pero hoy no lo manejé tan bien, el partido fue más irregular y estaba más nervioso, lo cual es humano. Por eso digo que los calambres me ayudaron; mi mente se relajó, empecé a golpear la pelota más libremente, con más agresividad. Todo eso, gracias a los calambres. No podía seguir tenso, tenía que soltarme. Por eso jugué el quinto set como lo hice".

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El servicio como escudo y el tributo al clan de toda la vida

El tenis es un juego de detalles y revanchas. El golpe que le costó el US Open 2020 ante Dominic Thiem se transformó, tras interminables jornadas de castigo en la pista de prácticas, en el pilar que sostuvo su andamiaje en la capital francesa.

"En tierra batida la precisión es incluso más importante que la velocidad, aunque mi velocidad fue bastante alta esta semana. Es un golpe que me ayudó mucho durante estas dos semanas. En los momentos más importantes podía depender de él para salvarme cuando no jugaba bien desde el fondo. Es definitivamente un golpe con el que he tenido problemas; perdí la final del US Open 2020 por eso. Pasé muchas horas trabajándolo y estoy feliz de que me haya ganado este trofeo. Como dice Mirra Andreeva, creo que en mi caso es un esfuerzo familiar y de equipo. He tenido el mismo equipo por 12 años, al menos, con el mismo preparador físico, y los entrenadores aún más tiempo. Creo que todos merecen este trofeo por igual".

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El proceso que se reinició en el torneo de Viena de la temporada pasada, en medio de dudas y dolores, ha encontrado su estación más feliz. Alexander Zverev ya no es el eterno aspirante bajo sospecha; es el dueño indiscutible de Roland Garros.

Philippe Chatrier Flavio Cobolli
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