El juramento sagrado de Zverev en París: "Jamás cambiaría mi oro por un Grand Slam"

by Leonardo Gil
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El juramento sagrado de Zverev en París: "Jamás cambiaría mi oro por un Grand Slam"
© Cuenta X Roland Garros / Uso justo

El polvo de ladrillo de París busca un nuevo rey, y los focos de la Philippe Chatrier apuntan con insistencia hacia la figura de Alexander Zverev. Tras desactivar con autoridad la insurgencia juvenil del madrileño Rafael Jódar en los cuartos de final, asegurando su quinta presencia en las semifinales de Roland Garros, el gigante de Hamburgo compareció ante los medios con el aplomo de quien se sabe dueño de su propio destino. Sin embargo, la gran detonación de la jornada no llegó por sus registros tácticos, sino por una pregunta que tocó la fibra más íntima de su palmarés: ¿cambiaría su histórica medalla de oro de Tokio 2021 por levantar su primer Major?

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La respuesta de "Sascha" fue un auténtico misil teledirigido al corazón de los debates tenísticos tradicionales.

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Para muchos analistas, la ausencia de un título de Grand Slam en las vitrinas del teutón representa una asignatura pendiente que debería pesar más que cualquier otro logro. Zverev piensa diametralmente lo contrario.

"No hay oportunidad de eso. La medalla de oro, para mí, es lo más difícil de ganar, porque tienes una oportunidad cada cuatro años. Es muy especial porque hay pocos que lo han hecho. Además, lo haces para tu país, lo haces para la gente en su casa, así que nunca voy a cambiar mi medalla de oro por nada. Pero no me importa añadir algunas cosas a mi lista".

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Esa rotunda negativa desnuda el verdadero motor competitivo de un tenista que valora la gloria colectiva y la escasez temporal de una presea olímpica por encima del negocio habitual del circuito. El oro no es negociable; las conquistas futuras, simplemente un anexo de su ambición.

La metamorfosis ante Jódar y el control de las armas destructivas

El boleto a las semifinales obligó a Zverev a realizar una mutación de piel sobre la marcha. El español Jódar, de apenas 19 años, saltó a la pista dispuesto a incendiar el partido con un ritmo demoledor que tomó por sorpresa al favorito.

"Eran condiciones muy diferentes hoy. Tuve que encontrar mi ritmo. Él estaba jugando mucho mejor que yo al principio, porque creo que encontró su ritmo mucho más rápido que yo. Pero una vez que lo hice, me sentí muy bien y sentí que fue un buen partido para mi. Al principio jugué más defensivo que él".

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El alemán entendió que el tenis de madurez consiste en dosificar los caballos de fuerza. Con los años, los saques a 220 kilómetros por hora o los impactos supersónicos ya no se usan por mera inercia. El espejo, según el propio Zverev, es la versión más quirúrgica de Roger Federer, aquel que destruía los esquemas rivales sembrando el miedo desde el control y no desde la simple violencia del golpe.

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Con el cuadro partido por la mitad tras el inesperado hundimiento de Novak Djokovic ante el volcán Joao Fonseca, Zverev mira con absoluta frialdad los nombres que emergen en el horizonte de París. El fenómeno de la península itálica, que ha metido a tres hombres en las rondas definitivas, no pasa desapercibido para su radar analítico.

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"Sabemos el potencial de Cobolli, y sabemos que Berrettini es un gran finalista de Grand Slam. Puede jugar tenis maravilloso. Si hablamos de sorpresa, probablemente Arnaldi. Pero, de nuevo, es un jugador de tenis increíble. El cuadro se abrió mucho en la mitad superior".

Asumiendo con naturalidad su condición de máximo aspirante por experiencia y jerarquía, el de Hamburgo prefiere blindar su mente antes de que el entorno lo corone antes de tiempo. Para él, ser el favorito de las apuestas de cara a la gran final no altera un solo milímetro su hoja de ruta en el búnker de trabajo.

"Como dije antes, no me importa. Me concentro en el próximo partido y en los oponentes. Eso es lo único que puedo controlar. Y si gano esos partidos, eso es genial... Para mí es bastante simple, tengo que jugar bien. He dicho antes que creo que tengo que confiar en mi juego, en mi tenis y en mí mismo. Y si juego bien, creo que ese es el 99% del trabajo".

Rafael Jodar Roland Garros
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