El grito de exigencia de Fonseca en París: "Gané por coraje, no por mi tenis"

by Leonardo Gil
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El grito de exigencia de Fonseca en París: "Gané por coraje, no por mi tenis"
© Cuenta X Jannik Sinner / Uso justo

El polvo de ladrillo de París no entiende de actas de nacimiento, solo de la capacidad de resistir cuando el viento sopla en contra. Joao Fonseca inauguró su expediente en el cuadro principal de Roland Garros 2026 con una de esas victorias que forjan el carácter de los elegidos. Con apenas 19 años y la etiqueta de ser la gran esperanza del tenis sudamericano, el carioca doblegó en sets corridos al indómito francés Luka Pavlovic. El marcador final, sin embargo, camufla el voltaje de un duelo que exigió al brasileño una madurez impropia de su edad para manejar los momentos de máxima parálisis emocional.

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Lejos de encandilarse con los destellos de la victoria en su estreno absoluto, Fonseca pisó la sala de prensa con el inconformismo que define a los llamados a marcar una época, anteponiendo la autocrítica al festejo prematuro.

El arte de ganar sin el mejor traje técnico

La primera ronda de un Major suele ser un territorio minado por los nervios, un escenario que se vuelve aún más espinoso si al otro lado de la red se encuentra un rival con el ritmo competitivo que otorga venir de la fase previa. Fonseca supo leer la atmósfera y, cuando la precisión técnica le dio la espalda, apeló a los intangibles del corazón.

”Estoy contento con mi actuación, pero no con mi nivel hoy, con la manera en que jugué técnicamente, pero estoy feliz por cómo luché hasta el final. La primera ronda siempre es difícil, hay mucha más presión, y además jugué contra un rival que venia de la fase previa, así que ya había disputado tres partidos antes. Estoy contento por cómo me mantuve mentalmente dentro del partido, concentrado y feliz de haber avanzado. Ahora estamos en segunda ronda, así que no hay nada de qué lamentarse, solo estar feliz. Creo que estos partidos significan mucho más que ganar”, desglosó el tenista de Río, otorgando un valor pedagógico a la batalla.

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El planteamiento de Pavlovic se transformó por momentos en un jeroglífico debido a la falta de ritmo e intercambios largos. “Es un jugador con un buen saque que no le da mucho ritmo al partido. Hace muchas dejadas, mucho saque/volea, le gusta arriesgar con el revés, así que es un poco difícil encontrar sensaciones con la pelota. Al comienzo, cuando estás más nervioso, es complicado, pero creo que me mantuve mentalmente firme con mi saque. Conseguí un quiebre temprano, pero seguí positivo. No estaba jugando mi mejor tenis, pero seguí insistiendo y recuperé la ruptura. Fuimos al tiebreak; tuve algunos puntods de quiebre y puntos de set cuando él sacaba con 5-6, pero jugó bien. Él también tuvo un punto para set en el tiebreak. Creo que ese set fue muy importante para el partido, cuando lo gané sentí que su energía bajó un poco y yo empecé a sentirme mejor en la cancha y con mis golpes”, analizó minuciosamente sobre el punto de inflexión del choque.

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El sacrificio de Hamburgo y la paciencia del ajedrecista

Una de las grandes noticias que dejó la jornada para el tenis latinoamericano fue la total plenitud física del brasileño. Tras encender las alarmas al bajarse del torneo de Hamburgo por molestias físicas, la decisión estratégica de su entorno demostró ser un acierto absoluto para aterrizar en la capital francesa en óptimas condiciones.

“Las lesiones van a aparecer de alguna manera, no conozco a ningún jugador que no sienta molestias, incluso mientras juega. A veces juegas sintiendo algo y es normal, tienes que lidiar con eso, creo que todos los atletas lo sienten un poco. Es algo en lo que mi equipo y yo trabajamos mucho, creo que todos lo hacen, nadie quiere sentir dolor. Nadie quiere dejar de jugar al tenis. Intentamos cuidar nuestro cuerpo, creo que esa es la prioridad principal. Para mí y para mi equipo fue una decisión importante no jugar Hamburgo y llegar aquí sintiéndome al 100%. Cuando vine al Media Day el primer día, estaba feliz porque no sentía dolor, porque estaba sano para jugar”, desveló con alivio.

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Con el cuerpo respondiendo a las altas revoluciones, Fonseca reafirmó su idilio con una superficie donde la táctica y el desgaste mental premian a los jugadores con mayor capacidad cerebral. ”Me gusta jugar en arcilla, creo que el juego se basa mucho más en la paciencia, porque el rival va a devolver más bolas y es más fácil llegar a la pelota. Puedes usar más topspin y jugar más profundo, no es como en cancha dura o césped, donde haces un buen golpe y ya está. Aquí necesitas ser más paciente, pero sí, me gusta jugar en esta superficie, creo que es ideal para mi juego. Como dije, no sentí que estuviera en mi mejor nivel hoy, pero estoy feliz por cómo luché y cómo empecé el partido con un nivel y terminé con otro mejor. Eso es algo positivo”, sentenció la joya de la Canarinha. La primera piedra está puesta; el techo de Fonseca en París aún es indescifrable.

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