El tenis tiene tardes que son inexplicables desde la lógica, pero perfectamente entendibles desde la frustración. Alexander Zverev vivió este martes en el Masters 1000 de Roma una de esas pesadillas que dejan cicatriz. El número 3 del mundo, que venía con el impulso de ser finalista en Madrid, se desmoronó ante el empuje del local Luciano Darderi en un partido que tenía amarrado y que terminó en un incendio de declaraciones.
Lo que parecía un trámite para el alemán se convirtió en una tragedia griega. Zverev dominaba 6-1 y 5-3, e incluso llegó a tener cuatro puntos de partido en el tiebreak del segundo set. Sin embargo, la moneda cayó del lado italiano y el tercer parcial fue un naufragio absoluto (0-6) que mandó a "Sascha" directo a una de las conferencias de prensa más ácidas que se recuerden en la capital italiana.
"Peor que en categorías juveniles"
Zverev no buscó excusas en su tenis, sino en el suelo que pisaba. Con un tono de incredulidad, el alemán disparó contra las condiciones de la pista central. "Sinceramente, creo que esta es la peor cancha en la que he jugado. Ni en categorías juveniles, ni profesionales, ni en torneos de nivel avanzado, ni en entrenamientos, nunca había jugado en una cancha con una calidad tan mala", sentenció con dureza.
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— Tennis TV (@TennisTV) May 12, 2026
Darderi saves FOUR match points and comes from a set and a break down to beat Zverev!#IBI26 pic.twitter.com/p3ZKsw6HfP
Para el teutón, el estado de la arcilla romana cruzó la línea de lo profesional. "Tengo punto de partido y la pelota pasa por encima de mi cabeza. Tengo punto de quiebre y la pelota rueda... Sí, el viento era fuerte", añadió, dejando claro que para él, la irregularidad del terreno fue determinante en los momentos de máxima tensión.
El lamento del "debería"
A pesar del vendaval de Darderi, quien alcanzó sus primeros cuartos de final de un Masters 1000 y su primera victoria ante un Top 10, Zverev se mantuvo firme en que el resultado fue un accidente de su propia gestión. "Creo que debería haber ganado el partido en dos sets. Esa es la historia a partir de ahí. Claro, el tercer set fue para él. Jugó un tenis increíble. Debería haber ganado el partido en dos sets", repitió como un mantra, incapaz de procesar cómo se le escapó un duelo que tenía bajo control absoluto.
Respeto al público y la mira en París
Curiosamente, y pese a la derrota ante un jugador local, Zverev no quiso alimentar la polémica con la grada italiana, conocida por su efusividad extrema. "No tengo ningún problema con los aficionados italianos. Me gustaron. Creo que son enérgicos. Son apasionados con sus jugadores, lo cual está perfectamente bien. Fueron justos", admitió, salvando a los "tifosi" de su quema particular.
Con esta eliminación prematura, Zverev pone fin a su gira previa de arcilla con un sabor amargo y la mente puesta directamente en Roland Garros. El alemán parece descartar cualquier parada previa en Hamburgo para centrarse en el asalto al único grande sobre tierra, dejando atrás una Roma que, para él, este año no fue más que un terreno de juego de ínfima categoría.
