El tenis, como la vida, suele dar segundas oportunidades para medir las palabras. Alexander Zverev, que salió de Madrid envuelto en una polvareda tras sugerir que su nivel no distaba tanto del de Carlos Alcaraz, ha aprovechado el aire fresco de Roma para reordenar sus jerarquías. Con la cabeza fría tras su victoria ante Blockx, el germano ha querido apagar un fuego que él mismo encendió, devolviéndole al murciano el respeto que la arcilla le otorga por derecho propio.
En los pasillos del Foro Itálico, la pregunta era inevitable: ¿sigue pensando que la distancia con los elegidos es inexistente? Zverev, con una sonrisa que mezclaba realismo y ambición, decidió elevar la figura de Alcaraz para explicar el vacío que deja su ausencia en el cuadro italiano.
El factor Alcaraz: La sombra del bicampeón
Zverev no se anduvo con rodeos al analizar quién es el verdadero dueño del favoritismo cuando el polvo de ladrillo entra en escena. “La mayor diferencia por la ausencia de Carlos probablemente sea para Jannik, porque ahora mismo él es claramente el gran favorito. Carlos en tierra batida, cuando está sano, está al mismo nivel o incluso por encima de Jannik en favoritismo, especialmente en Roland Garros después de haber ganado allí dos veces”, afirmó Sascha, marcando una línea clara entre el dominio actual del italiano y la mística de Carlitos en París.
Este reconocimiento no es baladí. Al situar a Alcaraz "por encima" en favoritismo, Zverev no solo matiza sus palabras de la Caja Mágica, sino que traslada la presión hacia el bando del murciano en esta superficie a pesar de u baja en Roland Garros.
El muro de Sinner y la autocrítica
Más allá de las comparaciones, Zverev reconoció que su obsesión actual pasa por descifrar el código Sinner. El alemán admitió que, aunque entrena pensando en los mejores, los resultados contra el número 1 siguen siendo una asignatura pendiente. “Quizá ahora mismo no me estén funcionando demasiado bien”, bromeó ante los medios, para luego profundizar: “Existen esas prácticas específicas para los jugadores top. En general siempre intentas mejorar y ser mejor en cada oportunidad que tienes. Llevo mucho tiempo en el circuito y aun así siento que sigo mejorando. Creo que si no mejoras, en realidad estás retrocediendo”.
Zverev sabe que para soñar con una final en Roma, el camino es largo y lleno de trampas jóvenes como Prizmic o realidades como el duelo entre Musetti y Cerúndolo. Sin embargo, su mente parece estar en una constante partida de ajedrez contra la élite.
Pies en el suelo antes de París
A pesar de ser uno de los grandes candidatos en Roma, Zverev prefiere el perfil bajo que no tuvo en Madrid. “Voy partido a partido. Eso es lo más importante. No mirar demasiado lejos y centrarme en las cosas que puedo controlar. Para mí lo importante es centrarme en las cosas que puedo controlar e intentar mejorar para poder vencer a Jannik. Pero antes de pensar en una posible final, primero tienes que ganar los seis partidos anteriores”, sentenció.
La "operación Roma" de Zverev no solo busca un título, sino restaurar una imagen dañada por la soberbia de un mal resultado previo. Al reconocer el estatus de Alcaraz y la superioridad de Sinner, Sascha parece haber encontrado la humildad necesaria para, precisamente, intentar derrotarlos.
