Nick Kyrgios, un Anakin Skywalker del tenis mundial


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Nick Kyrgios, un Anakin Skywalker del tenis mundial

Afinales de septiembre de 2019, la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) sentenció al australiano Nick Kyrgios a un período de prueba de seis meses que podría llevar a una suspensión si no se cumplen ciertas condiciones.

Esta prueba es producto de una serie de eventos controvertidos ampliamente publicitados y un “patrón agravado de comportamientos” en el tour los meses previos. A pesar de sus fallas, Kyrgios ha logrado lo que ni siquiera la propia ATP ha logrado con sus múltiples campañas publicitarias: atraer a una nueva generación de aficionados del tenis.

Esta situación, irónica desde cualquier ángulo, le ha añadido un nuevo valor al tenis y los patrocinadores que intentan expandir su mercado. Con el período de prueba estratégicamente impuesto después de la Laver Cup y con Kyrgios anunciando su baja de la gira asiática debido a una lesión en la clavícula, el público que antes era ajeno al tenis comenzó a prestar atención al tour no para ver los logros de Roger Federer, Rafael Nadal o Novak Djokovic, sino para ver las “maldades” del australiano y sus respectivas consecuencias.

Algo bueno para el negocio. Un muy mal comportamiento Conocido como el chico malo del tenis, Kyrgios no es ajeno a las controversias dentro y fuera de la cancha de tenis. Uno de sus primeros y más comentados episodios sucedió en el ATP Masters 1000 de Montreal, cuando fue multado por hacer un comentario insultante hacia el suizo Stan Wawrinka sobre su entonces novia, la croata Donna Vekic, provocando una tormenta de críticas.

Desde entonces, ha habido más incidentes similares, como partidos jugados con el esfuerzo mínimo, intercambios explosivos con árbitros, lenguaje grosero, obscenidad, lanzamiento de sillas y comentarios sobre otros jugadores.
El último año no fue la la excepción.

Meses después de conquistar la corona del AMT 2019 tras dejar en el camino a Rafael Nadal, Wawrinka, John Isner y Alexander Zverev, Kyrgios se dedicó a acaparar los titulares del tenis no por sus logros en pista, pero sí por sus desaciertos.

En el Miami Open, Nick discutió con un espectador que le insultó desde la grada, e incluso, criticó su peinado en pleno partido. La policía le expulsó ante las risas del australiano. “Sabía que le iban a expulsar y eso me hizo feliz”, explicó Kyrgios en la rueda de prensa posterior al encuentro.

En la segunda ronda del Masters de Roma, ante el noruego Casper Ruud, Nick acabó descalificado tras discutir con el árbitro, dar patadas a una botella y, por último, lanzar una silla al centro de la pista.

Dicho comportamiento le costó una nueva multa de 20 mil euros, la pérdida de los puntos conseguidos en el torneo y el despojo de los 33,635 euros correspondientes a los premios en metálico conseguidos durante la semana.

Su participación en Wimbledon fue criticada por haber asistido a una fiesta la noche previa a su choque con Nadal, así como una acalorada discusión con el árbitro de dicho partido y un tiro de volea dirigido directamente al cuerpo del español.
La temporada de cancha dura en Norteamérica previo al US Open no fue tampoco la mejor, ya que Kyrgios fue multado con $167,000 dólares por un comportamiento violento en el Masters de Cincinnati.

Estas actitudes en cancha, acompañadas también por polémicas declaraciones ante los micrófonos y publicaciones en redes sociales, orillaron a la ATP a realizar una investigación y castigar a Kyrgios con el período de prueba.

Atleta polarizante En uno de los entornos deportivos más formales donde incluso los espectadores tienen reglas a seguir, Kyrgios claramente choca con la imagen de un tenista tradicional. Sus pendientes, su corte de pelo distintivo y su collar no sólo hacen que su aspecto sea extravagante, sino que su personalidad ruidosa y obstinada también es incompatible con el mundo convencional del tenis.

Si bien sus berrinches, travesuras y colapsos regulares lo convierten en el atleta más controvertido en la era actual del tenis, Kyrgios también se percibe como uno de los jugadores más talentosos y entretenidos del circuito.

De hecho, su inmenso talento es innegable. A menudo citado como uno de los jugadores más dotados físicamente, Kyrgios tiene una impresionante gama de disparos con una rara combinación de potencia, velocidad y delicadeza.

Su ascenso para convertirse en uno de los protagonistas de la próxima generación fue rápido tras conquistar el título junior del Australian Open en 2013 para luego saltar al estrellato cuando venció a Rafael Nadal en Wimbledon 2014.

También tiene un récord impresionante contra jugadores Top 10 en 2019 y es el único jugador activo en la historia del tenis en vencer a cada uno del “Big 3″ – Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic – en sus primeros enfrentamientos.

Si bien es amado por muchos por su talento innegable, por ser diferente y altamente entretenido, también es odiado por otros por su falta de respeto al juego del tenis. El “Chico Malo” del tenis de Australia es el jugador más polarizador de la comunidad del tenis.

La imagen del tenis moderno Kyrgios es diferente al resto y conscientemente juega esta carta. Es colorido, auténtico y los fanáticos pueden relacionarse con él, y la forma en que no se disculpa es atractiva, especialmente para la generación más joven.

La investigación académica ha demostrado que los atletas son referentes sociales importantes en términos de altos estándares de logro a los que aspiran los consumidores. La influencia de las celebridades se ha relacionado ampliamente con la experiencia y el atractivo físico, pero se ha puesto un énfasis más reciente en cuán accesibles o relacionables son los atletas.

Kyrgios se percibe como accesible cuando acepta, por ejemplo, pelotear con un aficionado en la práctica en Montreal o les pregunta a los fanáticos en las gradas dónde debería servir. En las redes sociales, es uno de los tenistas masculinos más seguidos, quinto en la fila después de Nadal, Federer, Djokovic y Murray.

En un deporte que está tratando de atraer a una nueva base de fanáticos sin afectar a los leales fanáticos del tenis tradicional, Kyrgios es la mejor carta de presentación. Cuando los fanáticos ven un partido de Kyrgios, una cosa es segura: se entretendrán con sus espectaculares tweeners, tiros difíciles y saques rápidos, pero su temperamento crea también oportunidades para que haya actos polémicos, discusiones y berrinches.

Todos estos elementos, lo bueno, lo malo y lo feo, conforman su marca humana, y las empresas y los nuevos aficionados están interesados en involucrarse con figuras de este tipo. Recientemente, los atletas asociados a una imagen rebelde han ganado atractivo para mercados objetivo específicos.

Muchas marcas están aprovechando esta oportunidad. En el caso de Kyrgios, su sentido de la moda, su pasión por el hip hop y el baloncesto han llevado a colaboraciones de colaboración con Nike con la NBA, convirtiéndolo en un activo tanto para el deporte como para los patrocinadores.

Cuando Kyrgios juega, todos miramos, ya sea verlo triunfar o fracasar. Pero es difícil poner en duda su valor de entretenimiento. Kyrgios es, posiblemente, el mejor showman del tenis moderno.