Fernando González: Chile se la ingenia para sacar a buenos tenistas



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Fernando González: Chile se la ingenia para sacar a buenos tenistas

Olímpico, copero, luchador por excelencia. Finalista del Abierto de Australia en 2007, ex número 5 del mundo y con un golpe de derecha que permanece en la retina de todos los amantes del tenis. Un latigazo que le sacaba chispas a la pelota.

Fernando González dejó su huella en este deporte, sin dudas. Hoy, a la distancia, disfruta el juego desde otra perspectiva. En pareja con la ex jugadora de hockey sobre césped Luciana Aymar, gloria del deporte argentino, “Feña”, a los 41 años, tiene dos hijos.

“Estoy muy feliz con mi familia. Ahora estamos pasando un tiempo en Miami. Además, voy a jugar el dobles de leyendas en Wimbledon. Tengo varias actividades, escuelas de tenis para todas las edades; también trabajo en la Universidad Andrés Bello, que tiene un Instituto de Bienestar y Deporte.

Ahí figura de Director Jaime Fillol. Es un espacio con 65.000 alumnos. Me gusta potenciar el deporte tanto a nivel académico como deportivo, la vida sana”, detalló en una entrevista a través del Instagram @CopaDavis.

El amor del chileno por este deporte comenzó de la mano de su padre, también llamado Fernando. De pequeño, asegura, quería ser bombero y futbolista. Hasta que tomó una raqueta a los 5 años y jamás volvió a soltarla.

Comenzó a jugar en el Club de Tenis de La Reina, que quedaba en frente de su casa. Fue entrenado por el profesor Claudio González. “Mi padre es muy fanático y juega hasta el día de hoy. Yo lo seguía, lo acompañaba.

Tengo hermosos recuerdos de mi infancia y de la gente que me ha ayudado. A medida que fui creciendo me tomé muy en serio el tenis”. Un país con cantera Chile, históricamente, se ha nutrido de grandes raquetas.

La lista es larga y se expande a diferentes épocas. En las mentes de los fans todavía están grabados partidos inolvidables de Jaime Fillol, Luis Ayala, Patricio Rodríguez, Hans Gildemeister, Belus Prajoux, Patricio Cornejo, Marcelo Ríos, Nicolás Massú y el propio González.

“Esto viene desde hace muchísimos años. Ya desde la década del ’60 con ‘Lucho’ Ayala. Fillol y Cornejo han llegado a la final de la Davis en 1976, lo mejor de nuestro país. Desde la época de Ríos llevamos 15 o 20 años con jugadores bien arriba.

Y me gusta lo que hacen en la actualidad chicos con Cristian Garín, Nicolás Jarry, Alejandro Tabilo o Marcelo Tomás Barrios. Somos un país pequeño, pero siempre Chile se la ingenia para sacar a buenos exponentes”.

Lo cierto es que “Feña” ya empezó a destacarse desde junior. Y en esa categoría alcanzó el número 4 del mundo luego de coronarse campeón en Roland Garros tanto en dobles como en singles (en esta última modalidad derrotó en la final a Juan Carlos Ferrero).

Asimismo, consiguió ganar el US Open en dobles junto al que sería su compañero de grandes logros: Massú. “La etapa de juveniles es la que recuerdo con mayor cariño, donde mejor lo pasé.

Es competitivo, pero uno recién incursiona en los Grand Slam. Y todos los rivales y compañeros tienen tu misma edad. Ya en el profesionalismo todo es más individualista”. La Copa Davis: siempre presente El recinto del estadio Nacional, enclavado en el corazón de la comuna de Ñuñoa, es parte de su historia.

En 1995, con apenas 15 años, fue invitado por primera vez a un equipo de Copa Davis y desde ahí, salvo contadas excepciones, nunca dejó de estar presente. González representó formalmente a Chile entre 1998 y 2010.

Fueron 24 series, 23 de éstas como titular, con un respetable registro de 31 triunfos y 13 derrotas sumando singles y dobles. Junto al actual capitán Massú conformó la mejor pareja de dobles de este país alcanzando 9 victorias y 4 caídas.

Con su equipo, también, llegó dos veces a los cuartos de final en el Grupo Mundial: 2006 y 2010. “Yo iba a la Davis desde muy pequeño. Mi padre me llevaba al estadio y me lo pasaba increíble.

Cuando fui convocado por primera vez tenía 15 años. Y dos años después debuté en un estadio lleno en Buenos Aires contra Franco Squillari. Es impresionante, es como estar en la selección nacional de fútbol.

Ha sido muy importante en mi carrera y hoy, a la distancia, lo vivo como un fanático”, remarca. A la hora de sus principales recuerdos en la Davis, González viaja a Estados Unidos, a una serie por los cuartos de final que lo marcó a fuego a pesar de la derrota por 3-2.

En el primer partido, el chileno remontó dos sets de desventaja y superó a James Blake por 10-8 en el quinto parcial. “Fue una eliminatoria súper importante aunque en el balance final hayamos caído.

Yo no estaba en un gran momento, pero gané un juego muy difícil que me generó un buen quiebre para el resto de la temporada”, rememora. Y añade: “También recuerdo con cariño cuando vencimos a Japón en el 2004 y subimos al Grupo Mundial.

Más adelante, cuando en la primera ronda del 2006 superamos a Eslovaquia, en Rancagua”. El orgullo de un país: medallista olímpico Con un palmarés de tres medallas, González hizo doblete en Atenas 2004, consiguiendo la presea de bronce en individuales y la de oro en dobles junto con Massú, y la medalla de plata en Beijing 2008.

En China, de hecho, fue el abanderado chileno en la ceremonia de inauguración. Todo un orgullo. “Creo que la de Grecia fue mi mejor actuación por el impacto que provocó en el público. También de Nico Massú, claro.

Al volver a nuestro país, unas tres semanas después de los Juegos Olímpicos, la gente nos recibió con total felicidad. Salimos a saludar al balcón del Palacio de la Moneda con el entonces presidente Ricardo Lagos y la Plaza de la Constitución estaba repleta.

Realmente, era muy difícil tomar dimensión en ese momento. Era tan extraño como hermoso a la vez”. Curiosamente, González disputó dos veces la cita máxima del deporte mundial, y en ambas cosechó medallas.

En China, en 2008, se topó con Nadal en la final. “¿El resultado podría haber sido mejor? Sí, desde ya. Pero mi recuerdo de ese torneo es hermoso. Conocía las condiciones de juego del lugar porque en 2007 había ganado un torneo allí.

Y con el transcurrir de los días me fui sintiendo muy bien”, destaca. Palmarés “Feña” celebró 11 títulos en individuales: Viña del Mar (cuatro veces), Munich, Beijing, Basel, Amersfoort, Auckland, Palermo y Orlando; y 3 en dobles (Basel, Valencia y Atenas).

Datos que marcan la carrera de un tenista al que, por ejemplo, el británico Andy Murray destacó por su excitante técnica de juego. Además, el propio Roger Federer eligió el golpe de derecha del chileno como el mejor de la historia.

“Yo no puedo decirlo porque nunca experimenté mi derecha”, bromea González con una sonrisa. “Es cierto, mi juego siempre se basó en ese disparo. Recuerdo perfectamente cuando Roger se refirió a ese tema.

¡Lo subí por todos lados en las redes sociales! Ahora, si tengo que elegir yo, me quedo con el drive de Carlos Moya. Y también me gusta mucho el de Nadal”, sostiene. Otra particularidad: el chileno es uno de los tenistas sudamericanos que al menos ha logrado acceder a los cuartos de final en tres de los cuatro torneos de Grand Slam: Australia, Roland Garros y el US Open.

El 2007 fue otro de los años que vivió uno de los puntos más altos de González en el circuito: fue finalista en Melbourne, donde cayó en la definición contra Federer. “En las semifinales le gané a Tommy Haas y fue un partidazo en los números.

No fallé, experimenté situaciones de rapidez y lectura de juego. Fue positivo, pero me dejó la vara muy alta. Algo pasó ahí… Y luego contra Roger saqué 5-4 y 40-15 en el primer set, pero no se dio.

Quizás eso hubiera cambiado el encuentro. Me paralicé un poco y él ya entró muchísimo en juego. De todos modos, esa semana fue impresionante porque también les gané a Nadal y a Lleyton Hewitt”.

Nadal, Federer y Djokovic El ex jugador chileno, nacido el 29 de julio de 1980, resultó contemporáneo de una generación emblemática compuesta por Nadal, Federer y Novak Djokovic. Para muchos amantes de este deporte, la mejor de la historia.

“Creo que me hubiese gustado estar un tiempo antes o un tiempo después que ellos. Para haber logrado más cosas. Aunque por otro lado, competir contra jugadores de ese calibre me hizo llevar mi tenis a un nivel más alto.

En ese sentido lo agradezco muchísimo. Tuve sensaciones en una cancha que jamás me imagine que podía tener”, confiesa. ¿Cree que Nadal podrá sumar más torneos de Grand Slam a la lista de 22? “¡Con Rafa uno nunca sabe!

Aunque pensara que no, debería decir que sí. Porque hemos llegado a pensar que su físico ya no se lo iba a permitir, y miren de lo que estamos hablando… Es impresionante. Y esa lucha entre todos ellos por ver quién es el que consigue más Majors le hace muy bien a nuestro deporte.

Siempre las rivalidades ayudan mucho. Honestamente, considero que hay que disfrutarlos, porque no sé si estaremos vivos para ver a otra generación como la de ellos”. En la actualidad, en cuanto a los jóvenes, el chileno destacó a varios de los nuevos exponentes: “Siempre me ha llamado la atención Felix Auger-Aliassime.

Y me gusta muchísimo Jannik Sinner. Me encanta cómo le pega a la pelota. Y obviamente Carlos Alcaraz. Hace algunos años, en un Wimbledon entre los juveniles, me acerqué a verlo y Juan Carlos Ferrero me dijo: ‘este chico me tiene muy entusiasmado.

Juega bien y trabaja mucho’. Y hoy los resultados están a la vista. Tiene mucha actitud y da mucho gusto verlo adentro de la cancha”. Marcelo Arévalo Finalmente, González se refirió a un reciente hecho histórico para el deporte latinoamericano: el salvadoreño Marcelo Arévalo, de 31 años, se convirtió en el primer tenista centroamericano en coronarse en una final de Grand Slam.

En pareja con el neerlandés Jean-Julien Rojer, ganaron en Roland Garros contra el croata Ivan Dodig y el estadounidense Austin Krajicek: “Es algo muy importante. Lo de Marcelo es algo muy fuerte no sólo para El Salvador, sino para Centroamérica.

Ojalá que a partir de esto lleguen más triunfos de este estilo. Arévalo tiene juego, ganas y salud para ir por más. He conversado con ‘Chelo’ un par de veces y me parece un gran chico. Se lo merece”.