Carlos Alcaraz regresó por fin al tenis competitivo en el US Open y el vigente campeón difícilmente podría haber imaginado un estreno más alentador.
En su primer partido desde abril, el español, de 23 años, derrotó a Roman Safiullin por 6-4, 6-4 y 6-4 en dos horas y 22 minutos, y comenzó la defensa de su título con una victoria en sets corridos.
Cue the Carlos break of serve! pic.twitter.com/SB8YyFHLCK
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El resultado fue importante, pero la gran noticia estuvo en el estado físico de Carlos. Su muñeca derecha, que lo había mantenido alejado de la competición durante casi cinco meses, no mostró señales evidentes de causarle problemas durante el encuentro.
Alcaraz pudo golpear la pelota con libertad y atacar con confianza, una primera señal de que su prolongada recuperación permitió que la lesión se estabilizara.
Carlos supera un regreso exigente
Su actuación no podía ser completamente perfecta. Después de una ausencia competitiva tan larga, era lógico que el español necesitara tiempo para recuperar la precisión y el ritmo de partido.
Hubo momentos en los que su tenis no mostró la contundencia que lo caracteriza, pero mantuvo la calma y evitó que los errores innecesarios descarrilaran su regreso.
Ante Safiullin, el siete veces campeón de Grand Slam controló los momentos importantes y mantuvo la presión suficiente para inclinar el partido a su favor.
Aunque no rindió a su máximo nivel, el favorito se mostró lo bastante sólido como para completar la tarea sin verse arrastrado a una batalla más exigente.
Ese factor podría resultar especialmente valioso a medida que avance el torneo y aumente la dificultad de sus rivales.
La muñeca ofrece el principal motivo para el optimismo
Para el número 3 del mundo, sin embargo, el marcador fue secundario frente a la respuesta de su cuerpo. Más tarde explicó que no había sentido dolor en la muñeca durante el partido.
Eso le permitió golpear sin las limitaciones que habían complicado su preparación. El joven talento todavía llevaba una protección en la muñeca y mantuvo una actitud prudente, pese a sentirse cómodo sobre la pista.
Después de pasar tanto tiempo alejado de la competición, no tenía sentido asumir riesgos innecesarios. Se perdió cuatro torneos Masters 1000 y dos Grand Slam para dar a su muñeca el tiempo suficiente para recuperarse.
Por tanto, su aventura en el US Open comenzó con exactamente lo que necesitaba: una victoria, tres sets competitivos y, sobre todo, una muñeca sana.
Por delante le esperan desafíos mucho más exigentes, pero Carlos ya ha dado el primer paso para recuperar el ritmo y la confianza. Alcaraz se enfrentará a Jaime Faria en la segunda ronda.
"My wrist is pain-free right now. I don’t know how it looked from the outside, but inside, I felt I was hitting without issues. My wrist is still strapped - preventing it is always good, I guess," Carlos Alcaraz said.
