La cuenta regresiva para volver a ver en acción a Carlos Alcaraz entra en su territorio más crítico, rodeada de una mezcla de expectación y lógica prudencia en los despachos de la ATP. Tras permanecer en el dique seco desde el pasado mes de abril por una delicada dolencia en su muñeca —sufrida ante Otto Virtanen en Barcelona—, el murciano apunta todos sus cañones al Masters 1000 de Cincinnati para reactivar su temporada. Sin embargo, los fantasmas que históricamente persiguen a esta articulación en el deporte blanco obligan a los expertos a poner un freno de mano al optimismo. El neerlandés Richard Krajicek, antiguo monarca de Wimbledon, analizó de forma exclusiva con Tennis365 las complejidades invisibles de este proceso de readaptación, recordando que el camino de vuelta para el joven maravilla no será un trámite sencillo.
El enigma de la muñeca: Krajicek desmenuza el peligroso regreso de Alcaraz al asfalto
Para Krajicek, las afecciones en las zonas de mayor impacto del brazo ejecutor no se pueden equiparar con los contratiempos musculares o articulares del tren inferior.
El ex número cuatro del mundo recurrió a su propio historial médico para trazar un crudo paralelismo sobre la paciencia que demandará la rehabilitación del jugador de El Palmar, esquivando las falsas expectativas de un retorno explosivo.
El fantasma de las lesiones crónicas en el circuito
"No hay mucha información. Las lesiones en la muñeca o el codo son lesiones mucho más graves que otras. Yo mismo tuve una lesión en el codo. Es muy difícil volver a jugar bien cuando regresas después de este tipo de lesión. Hay que ir paso a paso".
La incógnita del calendario: ¿Cuándo despertará la magia?
A pesar de la natural desconfianza que genera el tacto de la pelota y la soltura en el impacto tras un parón tan prolongado, el estratega neerlandés confía plenamente en las condiciones biológicas de un Alcaraz que, a comienzos de este 2026, ya inscribió su nombre en los libros dorados al ser el más joven en completar el Career Grand Slam.
"No es tan sencillo como romperse los ligamentos del tobillo, que dicen que tarda tres o cuatro meses, y siempre son tres o cuatro meses, y luego ya se puede volver a jugar. Lleva un poco de tiempo, pero es joven y creo que tiene un buen poder curativo. No me preocupa que vaya a jugar, ni me preocupa que vaya a recuperar su mejor forma. La pregunta es cuándo. ¿Será para la gira de pista dura en Norteamérica? ¿Será para las pistas cubiertas? Aun así, creo que será este año".
El regreso está pactado y el ecosistema del tenis aguarda con impaciencia. Exigirle el 100% de su arsenal biomecánico en Cincinnati o Nueva York rozaría la utopía, pero la historia demuestra que los elegidos por la varita mágica suelen recortar los plazos de la lógica humana.
