Alcaraz y la reconquista de Barcelona: "La batalla con Sinner es mi motivación extra"

by Leonardo Gil
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Alcaraz y la reconquista de Barcelona: "La batalla con Sinner es mi motivación extra"
© Cuenta X Carlos Alcaraz / Uso justo

El tenis no da tregua y Carlos Alcaraz lo sabe mejor que nadie. Sin tiempo para lamerse las heridas tras la final perdida en el Masters 1000 de Montecarlo, el murciano ya pisa la arcilla del Barcelona Open Banc Sabadell-Trofeo Conde de Godó. Pero no llega solo como el campeón defensor que busca recuperar lo que Holger Rune le arrebató el año pasado; llega como un estratega que ha puesto sus cartas sobre la mesa: la caza de Jannik Sinner ha comenzado.

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En una rueda de prensa cargada de honestidad, el de El Palmar no se escondió ante la realidad del ranking. "Tengo que ganar el torneo aquí si quiero recuperar el número 1. La batalla que estamos teniendo Jannik y yo es muy bonita y probablemente sea una motivación extra", confesó Carlitos. Es el reconocimiento de una rivalidad que ya no solo se juega en la pista, sino en la psicología de saber que cada paso en falso es aprovechado por el "soldado" italiano.

El "alivio" de no ver a Sinner en el cuadro

Resulta refrescante escuchar a un deportista de élite admitir la verdad sin filtros. Alcaraz, aunque admira profundamente al nuevo número 1 del mundo, respira con cierta tranquilidad al saber que el de San Cándido no estará esta semana en Barcelona. "Obviamente es un alivio no encontrarlo en algún torneo", admitió con una sonrisa.

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Sin embargo, Alcaraz matizó que esa ausencia no es falta de ganas, sino una tregua necesaria en una guerra que lo obliga a ser mejor cada día. "No le voy a echar de menos esta semana", añadió, dejando claro que Sinner es el "punto de mira" que le obliga a pulir sus debilidades. Es una rivalidad moderna: fuego cruzado en la red, pero respeto absoluto y "buena gente" fuera de ella.

Saturación mental y el aprendizaje del error

Uno de los puntos más agudos de la comparecencia fue la gestión de las emociones. Alcaraz reconoció que, a veces, la presión externa y el ruido fuera de la pista lo llevan a jugar "saturado mentalmente". Es la cara B de la moneda de la "diversión" de la que hablaba Mouratoglou. "A veces saltas a la mínima y dices cosas que ni las piensas. Luego te das cuenta de la gravedad", reflexionó el murciano.

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Tras la derrota en Montecarlo, el equipo de Alcaraz no se fue a dormir en silencio. Hubo una "charla post partido" donde se pusieron todos los detalles sobre la mesa. Pequeños golpes, ajustes tácticos y, sobre todo, blindaje emocional para una gira de tierra que apenas comienza. Alcaraz sabe que el año pasado el cuerpo le falló de repente en la final y este año la consigna es clara: escuchar al equipo y, sobre todo, escuchar al cuerpo.

Barcelona: El jardín de los recuerdos

Para Alcaraz, jugar en el Godó no es un trámite más del calendario. Es volver a las canchas donde jugaba de niño, rodeado de amigos y con la mística de un torneo que respira tradición. Aunque admite llegar "un poco cansado" por el desgaste físico de la semana previa, la ilusión de reinar en casa pesa más que las piernas pesadas.

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El objetivo es el título, sí, pero la meta real es el trono mundial. Barcelona es el primer escalón de una reconquista que pasará por Madrid y culminará en París. Alcaraz ha encendido la mecha: la pelea por el número 1 ya no es una posibilidad, es una guerra declarada con una sonrisa en la cara y una raqueta que busca redención.

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