Alcaraz y la maldición del número uno: "Me canso de jugar contra Federer"

by Leonardo Gil
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Alcaraz y la maldición del número uno: "Me canso de jugar contra Federer"
© Cuenta X Carlos Alcaraz / Uso justo

Ser el mejor tiene un impuesto invisible: nadie te regala un punto. Carlos Alcaraz ya no solo lucha contra el jugador que tiene al otro lado de la red; lucha contra la versión idealizada, casi mística, que sus rivales proyectan para intentar derrocarlo. En Indian Wells, tras una batalla de nervios y remontada ante Arthur Rinderknech, el español soltó una verdad que retumba en el circuito.

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El precio de la corona: Nadie juega contra Alcaraz a medio gas

"Para ser honesto, a veces me canso de sentir que juego contra Roger Federer en cada ronda. A veces parece que todos juegan a un nivel increíblemente alto. No sé si es solo una sensación mía, pero siento que siempre ocurre contra mí. Si jugaran a ese nivel en todos los partidos, deberían estar mucho más arriba en el ranking. Pero bueno, es algo que me preocupa y en lo que pienso cuando estoy jugando", confesó Carlos con una honestidad brutal.

La diana en la espalda y la gestión del caos

Para Alcaraz, no se trata solo de tenis, sino de una resistencia psicológica constante. Cada ronda es una final de Grand Slam para su oponente. La sensación de ser el "jefe final" de un videojuego donde cada rival activa un modo de juego inalcanzable para el resto del calendario.

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"Lo único que puedo hacer es aceptarlo, seguir adelante e intentar hacer cosas diferentes durante el partido. Intentar no dejar que el rival sea agresivo o juegue a su estilo, tratar de imponer mi estilo, mi tenis, mi nivel en el partido e intentar cambiar la situación. Pero lo primero es aceptarlo. Siento que tengo una diana en la espalda, y creo que ellos sienten que si no juegan a ese nivel no pueden ganarme, o al menos eso es lo que imagino que pueden pensar".

Templanza en el desierto: La remontada del campeón

A pesar de la frustración de ver a rivales jugando por encima de sus límites lógicos, la grandeza de Alcaraz reside en su capacidad para no romper la cuerda. Tras ceder un primer set agónico, el español recordó que la victoria es, ante todo, una cuestión de insistencia y control emocional.

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"Al principio estaba un poco enfadado conmigo mismo, porque tuve muchas oportunidades en el primer set: varias bolas de ‘break’, incluso una bola de set, y no pude aprovecharlas. Sentí que había dejado escapar grandes oportunidades, y a veces es difícil aceptarlo. Pero al comienzo del segundo set él jugó a un nivel muy alto en el juego en el que me rompió el saque. Así que lo acepté, intenté mantenerme fuerte mentalmente y lo más tranquilo posible, y seguir luchando", relató Carlos sobre el momento crítico del encuentro.

Esa capacidad para resetear la mente en medio de la tormenta es lo que separa a los buenos de los elegidos. Alcaraz no se desesperó; entendió que el tenis, al igual que la vida, es una cuestión de estar presente para cuando la puerta se vuelva a abrir.

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"Sabía que iba a tener más oportunidades y que si no estaba ahí, no podría aprovecharlas. Lo principal era mantenerme en el partido en todo momento, intentar ganar mis juegos de servicio y meter presión en los suyos, y ver qué pasaba, intentando hacerlo de la mejor manera posible", concluyó el murciano con la frialdad de un veterano.

Alcaraz
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