Carlos Alcaraz ha demostrado en el ATP Doha 2026 que su raqueta no solo sabe de magia, sino también de una resiliencia de hierro. El actual campeón del Open de Australia firmó una remontada de jerarquía tras levantar un 2-5 adverso en el segundo parcial frente al francés Valentin Royer, sellando finalmente su pase a los cuartos de final con un marcador de 6-2 y 7-5.
Lo que parecía un trámite inevitable hacia la tercera manga se convirtió en una exhibición de jerarquía psicológica. Mientras Royer acariciaba la posibilidad de igualar el encuentro, el murciano activó un nivel de concentración que ya es marca de la casa para evitar el desgaste innecesario.
La confesión de Alcaraz sobre el momento crítico
Tras el encuentro, el pupilo de Samuel López no ocultó que la posibilidad de ir a un set definitivo cruzó por su mente, aunque nunca permitió que eso afectara su juego. "En mi cabeza hubo algunos momentos en que pensaba en un tercer set, no te voy a engañar, pero fue un pensamiento muy lejano de mi mente", confesó el número uno español.
Para el joven de El Palmar, la clave de la remontada no radicó en un cambio técnico, sino en la gestión del caos emocional bajo presión. Según explicó el propio jugador, el resto de su energía estaba enfocada exclusivamente en encontrar soluciones y retomar el buen camino tenístico que le permitió encadenar cinco juegos consecutivos.
Una mentalidad enfocada en las finales
Con apenas 22 años, el español sigue triturando estadísticas de precocidad al sumar ya 55 cuartos de final en el circuito profesional. Sin embargo, Carlos Alcaraz dejó claro que su ambición trasciende los números acumulados en las rondas previas, pues su foco está puesto únicamente en el último domingo de cada torneo.
"Sinceramente, no pienso en los cuartos de final que he conseguido, me centro en las finales que juego, esa es mi mentalidad y mi objetivo", sentenció el murciano, quien ya se prepara para un duelo de alta exigencia ante el ruso Karen Khachanov. "Estoy muy contento de verme con tanta consistencia", remató un Alcaraz que hoy mandó un mensaje de autoridad al vestuario en Doha.
